Se frustra unidad cegetista tras embate contra ley de huelgas

_MG_9656¿Las CGTs se unen en Córdoba? Esta fue una pregunta que sonó con frecuencia hace pocas semanas atrás, sobre todo cuando las dos centrales obreras locales protagonizaron una marcha el día en el que se celebra el amor. El 14 de febrero, la CGT Regional Córdoba y la CGT Rodríguez Peña decidieron movilizarse “en defensa del salario y la preservación de puestos de trabajo”. Claro que la acción citada no fue el único precedente: el año pasado el aglutinamiento de esfuerzos llegó con motivo de la presión del Impuesto a las Ganancias sobre los salarios.
El idilio invitó a referentes nacionales del sindicalismo como Antonio Caló a asegurar que la unidad sindical “está a la vuelta de la esquina”, al tiempo que advirtió que sólo es necesario “deponer algunas actitudes”. El plenario del lunes pasado que terminó con la elaboración de un documento conjunto para rechazar de plano el proyecto que pretendía la regulación de las huelgas iniciado por alfiles delasotistas en la Legislatura, pareció marcar un rumbo que arribaría a aquella utopía en poco tiempo más.
Lo cierto es que el día de la movilización, el referente local de la central alineada con el kirchnerismo decidió no participar del sainete que pretendió instalar un debate informal sobre una problemática que cruza todo el territorio nacional: ¿cómo lograr el funcionamiento de los servicios esenciales en un contexto de alta conflictividad y actividad sindical? En la cumbre protagonizada por los autores de la iniciativa legislativa –que quedará en suspenso hasta próximo aviso- con secretarios generales, sólo se vieron aquellos que responden al legislador y titular de la CGT Regional que encabeza José “Pepe” Pihen.
El faltazo del Surrbac o gremios de alta organización con como el Suoem, fue más que sugerente. Voceros del referente de los recolectores, aseguraron que se decidió a último momento inmovilizar a la columna de manifestantes por presuntos problemas organizativos. Fue evidente que los gremios que responden a Hugo Moyano tuvieron una fuerte presencia en la movilización del pasado miércoles y este habría sido un factor que desalentó el desembarco a la peatonal céntrica.
“Nosotros no íbamos a convertirnos en el pato de la boda”, aseguraron desde el Surrbac, en clara referencia a los fuertes enfrentamientos que mantienen ambas secciones desde la independencia de Mauricio Saillén del líder nacional de los camioneros. Si bien es natural que el sindicalista no asista a este tipo de convocatorias, todo estaba dado para que esta vez fuera la excepción, según confirman sus principales operadores.
Asoma otra lectura que los conductores de la CGT nacional y popular habrían querido contribuir a reforzar. Tras la reunión de legisladores y sindicalistas, quedó demostrado que todos los involucrados resultaron favorecidos. La gestión provincial, porque mostró empatía con aquellos simples mortales que reniegan cada día de las interrupciones en el tránsito y las paralizaciones de los servicios que incluyen las protestas callejeras. Y el gremialismo local (el que simpatiza con el Gobernador), porque logró planchar un proyecto de ley y prestarse a un debate que no generará el fin inicial marcado. El status quo seguirá por mucho tiempo más, inalterable. De la pugna, salió también ampliamente fortalecido.
¿El beneficio para la línea sindical filo kirchnerista en esta discusión simbólica? Aparentemente ninguno. En poco tiempo, Saillén lanzará en Córdoba las “62 Organizaciones”, plataforma formadora de cuadros peronistas de origen sindical. Allí comenzará un juego político propio, en el año bisagra de las elecciones de 2015. Un juego conjunto con la CGT oficialista en Córdoba, implica caer en una contradicción para la otra. La unidad de las centrales obreras sólo se conseguirá si los astros se alinean, aseguran por lo bajo.