Larga indagatoria a Rodrigo

eduardo_rodrigo_170314_1_ef_87244Nada está calmo en la causa en torno a CBI Cordubensis, que tiene a 10 imputados acusados de asociación ilícita e intermediación financiera fraudulenta, entre otros delitos.
Durante más de seis horas, ayer declaró en Tribunales Federales el presidente de la firma, Eduardo Rodrigo y según fuentes judiciales, haría aportado información que compromete varias personalidades locales. Hoy continuará su exposición y habría presentación de documentación relativa al caso. Rodrigo afirmó que estaba tranquilo, pero que tenía un poco de miedo.
Ayer frente al empresario estaba el fiscal federal Enrique Senestrari. También estuvo presente la fiscalía de de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac).
Tras el interrogatorio, Rodrigo se retiró de los Tribunales acompañado por su abogado defensor, Carlos Palacio Laje. Éste fue quien habló con la prensa.
“Vamos a seguir con la declaración”, aseguró el letrado a la prensa e indicó que “Rodrigo dará los nombres que le requiera el fiscal. La declaración será extensa se aportarán documentos y datos porque que CBI era una especie de mesa de dinero”.
También el abogado dijo que su cliente trabajaba para Centro Motor S.A (concesionaria Toyota en Córdoba) y que esta empresa era cliente de la financiera. Además, aseveró que se precisarán los nombres de aquellos socios de la firma que aún permanecen ocultos.

Denuncia
Hace poco más de una semana, el senador Luis Juez había denunciado al presidente del Banco de Córdoba Fabián Maidana por su presunta participación en las operaciones financieras ilegales que habrían tenido lugar en la firma CBI Cordubensis.
De acuerdo con el sitio www.cba24n.com.ar, su nombre ya había aparecido en la causa, pero Maidana salió rápidamente a despegarse de las denuncias.
Ayer Palacio Laje habló en el mismo sentido que Juez y aseguró que el presidente del Banco de Córdoba, “fue socio y participó” de la firma.

Imaginario por cajas
Existe gran expectativa “popular” por la posibilidad de que el fiscal Senestrari ordene en lo inminente la apertura de cajas de seguridad. Y parece que así será.
Cierta tendencia sociedad imagina una saga de trapitos puestos al sol de los ricos y famosos, un acto ritual que demuestre, finalmente, lo corruptos que son quienes tienen cajas de seguridad. Sucede que últimamente la posesión de este tipo de sistema ha sido asociada, con dineros mal habidos y actividades reprochables éticamente.
Sin embargo habrá casos en que los tenedores puedan demostrar a la justicia, la sociedad y el fisco la legalidad de sus activos, y habrá casos en que no.