Los “nuevos ricos”

Por Gabriela Origlia

Sin título-1Bienes Personales fue tradicionalmente llamado el “impuesto a los ricos”. En la Argentina 2014 ese concepto no tiene más valor ya que no grava la riqueza: lo deben pagar todos aquellos cuyo patrimonio sea de $305 mil. La última modificación al impuesto fue en 2007 durante la gestión de Néstor Kirchner. Desde entonces no hubo más actualizaciones pese a la inflación acumulada, tanto en dólares como en pesos.
El proyecto que Kirchner envió al Congreso, además de modificar el piso del impuesto, estableció que el mínimo no funciona como una deducción, de manera tal que aquellos contribuyentes que lo superan no tributan sobre el excedente sino sobre el total de sus bienes. La escala va de 0,5 a 1,25 por ciento. Hasta el 2007 el mínimo no imponible fue de $102 mil y se pagaba por la cifra que superaba ese valo; hoy se tributa sobre el total del activo. Si la actualización, desde la salida de la Convertibilidad, se hubiera hecho siguiendo –por ejemplo- el precio del dólar oficial, hoy el piso sería de $1 millón. Es decir, al menos 2,5 veces que el actual.
Según el criterio vigente, hoy en la Argentina abundan los ricos ya que para sumar $305 mil no hace falta más que una propiedad y un auto que no sea 0Km. Lo que pasa es que el Gobierno –a través de la AFIP- actualiza los valores de los bienes alcanzados por el impuesto (una medida que es lógica y razonable), pero no hace lo mismo con el mínimo a partir del cual se tributa. Así quien tiene la misma casa y el mismo auto que hace un año –su patrimonio no cambió- en esta liquidación comenzará a pagar o saltará de escala.
En Argentina hace años dejó de existir la actualización de los coeficientes de las leyes tributarias; no hay más aggiornamiento automático y la razón es política. Ni el Ejecutivo ni los legisladores avanzan en el tema. De hecho, la Afip salió al cruce de las críticas por modificar el piso de Bienes Personales diciendo que es “potestad del Congreso” cambiar el piso: “pretender que la Afip modifique la estructura del impuesto mediante una Resolución General implica un desconocimiento técnico de la materia impositiva y de las facultades constitucionales”.
En los últimos años entidades empresarias, gremiales y profesionales vienen reclamando para que se instrumenten los ajustes automáticos por inflación no sólo en Bienes Personales, sino también en Ganancias y en la confección de los balances de las empresas. La respuesta oficial siempre fue negativa y partía de negar la existencia del problema: no hay suba de precios, de qué ajuste hablan.
La inscripción en Bienes Personales es voluntaria. Es decir, aquel contribuyente que advierte que el valor de su propiedad (en función de la última escrituración o de la base imponible del impuesto provincial, la que sea más alta) supere los $305 mil o bien ese monto sumado al del precio de su vehículo (deriva de la lista que publica Afip) excede la cifra debe presentarse ante la autoridad recaudatoria para inscribirse, sin importar la categoría que tiene en otros impuestos. Todo indica que no habrá filas de voluntarios más allá de que los números digan otra cosa. El absurdo del monto es responsable de este desfasaje.
Es evidente que se trata de un impuesto de alto nivel de evasión. Los expertos estiman que no lo paga el 80% de quienes deberían hacerlo. Una vez más, las autoridades cazan adentro del zoológico, si salieran y aplicaran masivamente el criterio que rige quedaría el tendal de contribuyentes obligados.
Los economistas Daron Acemoglu y Jim Robinson, autores del libro “Por qué fracasan las naciones?” podrían incluir el esquema vigente en Argentina en lo que ellos definen como lógica estractiva, “un sistema de captura de rentas que permite, sin crear riqueza nueva, detraer rentas de la mayoría de la población en beneficio propio”. En este caso, el beneficio propio no es otro que recaudar más.