Homenaje a Mario Luna con sorpresivo reproche al (des)manejo K” de los SRT

Por Gabriel Osman
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Mario Luna UNCEn un acto realizado el miércoles a la noche en el Pabellón Argentina, la UNC ofreció un homenaje al prestigioso Mario Luna, histórico locutor de Radio Universidad y muy probablemente la mejor voz de la radiofonía de Córdoba. Pero hablar del Luna-locutor es una minusvalía. Luna ha sido mucho más que eso, con incursiones y movidas en la actividad musical y cultural que han hecho historia, incluso fuera de las fronteras de nuestra provincia.
Básicamente a aquellos años de oro de Radio Universidad, los ‘60, ’70 y primeros de los ’80, fue a los que se refirió Luna en el homenaje del miércoles aunque, sorpresivamente para muchos que estaban en el auditorio, para hacer un contraste con la actual Radio Universidad y, en general, con el otro integrante del multimedio universitario, Canal 10.
Luna personifica lo mejor de la historia de los SRT y por ese fue una elección con mucha puntería de las autoridades de la UNC. Por eso, al comenzar su discurso, agradeció el homenaje al rector y a las autoridades universitarias, pero en su desarrollo se encargó de hablar genéricamente de la radio.
Hizo una síntesis de los mejores años del multimedio -que amén de sus notables logros tenía ejercicios superavitarios hasta el retorno, oh paradoja, de la democracia y el cogobierno- y a renglón seguido dijo palabras como éstas:
“Puedo inflar el pecho y enorgullecerme cada vez que nombran a Radio Universidad, a la que pertenecí en el momento más brillante de su existencia como organismo de comunicación. Coherente con la mayoría de los valores que conforman el ideario que caracteriza a la UNC, y con algunos propios: democrático, plural, diverso, libertario, vanguardista, respetuoso, abierto, inclusivo, popular y no populista.
Luna es actualmente locutor principal de los actos públicos de la UNC. Lo que no dijo son puntos suspensivos para que lo llenen los que conocen lo que son hoy los SRT: un micrófono del “periodismo militante” para denostar principalmente al gobierno provincial y, eventualmente, también a los que administran la Municipalidad. Del gobierno kirchnerista, mutis por el foro.
Bien escuchadas, las palabras posteriores de Luna lo dicen claramente.
“(…) Como Director Artístico de Radio Universidad (…) renuncié como la había estipulado cuando acepté el cargo. La empresa estaba en una situación altamente crítica. Hoy hay varios Directores artísticos que cobran un sueldo por un cargo que no desempeñan. Para ser justo, considero que hoy debe haber profesionales que realizan tareas, al margen de las que les corresponde, que las cumplen por el compromiso y el orgullo de pertenecer, sin cobrar lo que debería ser. Pero no creo que sean muchos. Creo que lo más valioso que tienen los SRT hoy es el personal histórico y algunos de los nuevos profesionales que le dan brillo, no así quienes, por cuestiones, para nada vocacionales, están de paso, en todo los planos, como jugadores de fútbol desamorados que hoy están en un club y mañana, tranquilamente, pueden defender los colores del rival más odiado. Tenemos ejemplo de sobra de esto y en tiempos muy recientes”.
Otros medios que cubrieron el homenaje no mencionaron estos párrafos. Por omisión o deliberadamente. En el segundo caso, es muy respetable. Ese meta periodismo de hablar de colegas y de la competencia, preferentemente mal y en forma insultante, está extendida en estos días. Pero Alfil, violando este interdicto auto impuesto, no puede dejar pasar por alto este episodio, porque finalmente hablar de los SRT es inevitablemente hablar de la UNC, financiada –y subsidiada- con recursos de los contribuyentes. Mal que le pese a la ex rectora y hoy diputada nacional K Carolina Scotto, que alegremente concesionó el multimedio al gobierno nacional para que el kirchnerismo, que ahora la hizo diputada nacional, desplegara desde allí su periodismo militante y chabacano.
Seguramente la elección de Tamarit para homenajear a Luna, un profesional impecable si los hay, no haya sido casual. El actual rector ha tenido gestos de tolerancia mucho más visibles que su antecesora Scotto. Un dato elocuente: a poco de asumir, en abril del año pasado, levantó el programa “El avispero”, una pésima copia de un modelo ya lamentable como “6, 7, 8”, que va por TV Pública.
Entre el público del homenaje del miércoles estaba Lázaro Llorens, panelista del programa levantado de Canal 10. En una de las tantas publicaciones del “periodismo militante”, en este caso virtual, Llorens atribuyó a Tamarit la orden de que “El avispero” no saliera más al aire. Esto, viniendo de adentro del kirchnerismo, avala la presunción. Habrá que ver a qué más se anima el rector o si quiere seguir resignando parte de la tan cacareada autonomía universitaria.