Si no sube el mínimo, Ganancias se llevara hasta 35% de paritarias

nadín argañaraz 001Si no se ajustan los mínimos y deducciones y la escala de Ganancias, los trabajadores que queden alcanzados resignaran a favor del fisco, por mayor presión tributaria efectiva, hasta una tercera parte del incremento nominal que obtengan en paritarias. Es la conclusión del último trabajo del Instituto Argentino de Análisis Fiscal, realizado por Nadín Argañaraz y Andrés Mir. Los economistas parten del supuesto que la mayoría de los acuerdos salariales incluirán subas nominales superiores al 25 o 30 por ciento, por lo que –sin ajustes en Ganancias- habrá incremento en la cantidad de trabajadores alcanzados por el tributo y también de la tasa efectiva de los comprendidos por el tributo.
Si no hay modificación de Ganancias se neutralizará parte del incremento salarial negociado en las paritarias por su absorción por parte del fisco. Este porcentaje, que se ubicará entre el 14 y el 35 por ciento del aumento obtenido según el caso, supone que los trabajadores alcanzados por el impuesto que pacten un incremento salarial del 25% verán reducido ese porcentaje sobre el ingreso disponible a valores que oscilaran aproximadamente entre el 16,5 y el 21, por ciento si el alza nominal acordada es del 30%.
Además, por falta de adecuación de los parámetros de cálculo, una significativa porción de trabajadores con ingresos netos mensuales para el año 2013 de hasta $ 12.000 (equivalentes a un salario bruto de $ 15.000) que quedaron exceptuados por el último cambio en el impuesto pasarán a pagarlo. Por otro lado, todos aquellos que queden alcanzados por el impuesto sufrirán un incremento de su obligación fiscal más que proporcional al incremento nominal de ingresos y en consecuencia deberán destinar un porcentaje creciente para pagarlo, lo que disminuirá el aumento conseguido en paritaria.
Desde el 2008 los trabajadores alcanzados por el impuesto han tenido que tributar cada año un porcentaje superior de su ingreso neto total por Ganancias, aún cuando en términos reales los mismos hayan permanecido constantes toda vez que los incrementos nominales sólo permitieron mantener el poder adquisitivo de los salarios.
Este año la suba de presión tributaria que se derivaría de la falta de ajuste de los parámetros de cálculo del impuesto implicaría que los trabajadores sufran un incremento en su obligación tributaria más que proporcional al de su ingreso nominal y, en consecuencia, deberían destinar parte de la suba a pagar el impuesto, por lo que verían afectado su ingreso real disponible. Por ejemplo, un trabajador de $ 15 mil mensuales en 2013 que obtenga una recomposición salarial del 25%, debería resignar a favor del fisco un 16% del incremento salarial obtenido, es decir que en cambio de lograr una recomposición del 25% como la estipulada en la paritaria terminaría obteniendo solamente un 21%. Si el porcentaje de la suba fuera del 30 resignaría un 17,9%, obteniendo en definitiva un aumento de ingresos disponible de solo el 24,6%.
Mir y Argañaraz subrayan que la situación, que abarca a un porcentaje importante de trabajadores (dependiendo de la rama de actividad y del lugar de residencia), es conocida por los dirigentes gremiales y tenida en cuenta al momento de plantear sus demandas, agregando una variable más a la puja distributiva derivada del proceso inflacionario y la reciente devaluación. En consecuencia, sería altamente conveniente que el Gobierno fije lo más pronto posible los parámetros de liquidación de Ganancias para este año a los efectos d e eliminar una fuente de incertidumbre que contribuye a dificultar la negociación salarial en curso.
En ese contexto plantean que resultaría clave que el Gobierno marque la cancha antes de las negociaciones paritarias: “Debería subir mínimos, deducciones y tramos de escala en los mismos porcentajes de aumento salarial que se determinen en paritarias. De lo contrario, contribuiría negativamente ya que los pedidos de aumento salarial van a ser mayores, dado que lo que importa es el salario neto que queda después del pago del impuesto a las Ganancias”.
El trabajo del Iaraf indica que es esencial tener en cuenta que si el Gobierno lleva adelante esta política no aumenta el número de contribuyentes del impuesto ni las tasas de los que ya lo pagan. Y no está resignando recaudación contante y sonante, sino que lo que resigna es la re adicional potencial que obtendría con los aumentos de las tasas efectivas. Concretamente, mantendría su recaudación real, medida como la recaudación nominal descontado el aumento salarial promedio que se concreten en paritarias.