Ratificando la línea política

Por Rosendo Fraga
para nuevamayoria.com

p10-1La Presidente ratificó su rumbo político con un discurso “militante” ante el Congreso y con la aparición de su hijo Máximo y sus primeras declaraciones políticas. En su discurso dijo que su gobierno es el proceso “más virtuoso de los últimos doscientos años de historia”. Lo hizo cuatro días después de que el Ministerio de Acción Social difundiera con motivo del aniversario del nacimiento de Néstor Kirchner, un video comparándolo con San Martín, quien nació el mismo día. Dijo que su gobierno había sufrido “ocho corridas cambiarias en seis años”, en las cuales se perdieron “60.000 millones de dólares”, y retomó su idea de que la salida de reservas es consecuencia de una acción desestabilizadora o un intento de golpe -como dijo el 12 de febrero- y no el resultado de una política económica errónea. Defendió a ultranza su política energética, calificando de “mito” que el país hubiera tenido autoabastecimiento energético en el pasado y argumentando que no puede haber déficit porque el país tiene reservas de petróleo para el consumo de 123 años y de gas para 412 años. Criticó a jueces, docentes, empresarios y piqueteros. Esta vez eludió las críticas a los sindicatos y los medios. Cristina habló el 1 de marzo y al día siguiente el diario Página 12 publicó en primera plana las primeras declaraciones políticas de su hijo Máximo, quien sostuvo que la oposición quiere que el gobierno de Cristina “termine mal” porque no tiene propuestas; también afirmó que “digan lo que digan nos quedaremos” y “hay que darle continuidad al proyecto” y sostuvo, por último, que La Cámpora “es un proyecto de largo plazo”. En el oficialismo, mientras algunos interpretan esta irrupción como destinada a entrar en la pugna por la sucesión de 2015, otros la ven siguiendo la carrera de su padre y presentándose como candidato a intendente de Río Gallegos.
La decisión de la Presidente de no elegir un peronista para la Presidencia Provisional del Senado evidencia la sorda tensión que ella mantiene con el PJ. Si una decisión judicial adversa al Vicepresidente (Boudou) en una de las causas de corrupción que lo afectan precipitara su renuncia -lo que hoy es improbable- y la Presidenta se viera obligada a tomar nuevamente licencia por razones de salud, el Presidente Provisional del Senado (Zamora) ejercería el poder en forma interina. Es lo que sucedió entre 1991 y 1995, cuando Carlos Menem fue reemplazado por su hermano, el entonces senador Eduardo Menem, al no haber Vicepresidente por la renuncia de Duhalde al hacerse cargo de la gobernación de Buenos Aires. La elección de un ex radical devenido en kirchnerista, como lo es el senador por Santiago del Estero, era rechazada por los senadores justicialistas, que primero impulsaron a uno de ellos para el cargo (Pichetto) y después la continuidad de quien lo ejercía (Rojkes). Pero la Presidenta hizo una nueva manifestación de poder y se impuso a sus senadores. Mientras tanto, y para evitar que avance demasiado la candidatura presidencial de Scioli, que ya ha sumado el apoyo público de tres gobernadores (Mendoza, San Juan y Chubut), la Casa Rosada alentó el lanzamiento de la candidatura del gobernador de Entre Ríos (Uribarri), quien lo hizo en un acto con partidarios el mismo día que la Presidenta dio su discurso. Hoy la estrategia electoral del Kirchnerismo es ganarle a Scioli las PASO con el 25% de los votos que mantiene y con ello elevar su porcentaje a un tercio, lo cual le permitiría competir en la segunda vuelta dada la división de la oposición.
Pero el control de la calle es la preocupación política más relevante en el corto plazo del gobierno y la percibe, con razón, como el mayor riesgo político en el corto plazo. El control de la inflación y la contención de la negociación salarial resultan fundamentales para evitar que los conflictos sociales en torno a los sindicatos no se desborden. En lo inmediato, el conflicto con los docentes es central por su impacto sobre la mayoría de las paritarias que se negocian en el segundo trimestre. Pero es el frente piquetero el que presenta el desafío más difícil de controlar. Esta semana las organizaciones piqueteras más relevantes, que piden una “paritaria social” en paralelo a la salarial para aumentar los planes sociales y han convocado a un “frente amplio piquetero”, ganarán la calle nuevamente y cortarían todos los accesos a la Ciudad de Buenos Aires. Las tomas de terrenos para instalar villas como está sucediendo en Lugano y las acciones violentas producidas en torno a incidentes policiales como el de Villa Mitre, muestran tensiones importantes. En los sondeos la inseguridad es la prioridad de la gente y el único político que parece haberlo entendido así es Sergio Massa, quien ha cuestionado el proyecto de reforma del Código Penal de orientación “garantista”, que tras haber sido elaborado por una Comisión presidida por Eugenio Zaffaroni, la Presidenta envía al Congreso para su sanción. El líder del Frente Renovador argumenta que el proyecto propone reducir las penas de 146 delitos -incluidos los del narcotráfico- y pide un referéndum sobre el mismo. El resto de la oposición está dividida respecto al tema.
Quizás por la necesidad de adoptar medidas más pragmáticas en la economía, el Gobierno acentúa su militancia en la política exterior. La presidenta sigue defendiendo el acuerdo con Irán, aunque su parlamento haya demorado la implementación y el gobierno israelí, las entidades judías y la oposición argentina piden su anulación. Frente a la designación de un nuevo gobernador de las islas Malvinas -hecho de rutina para el Reino Unido-, Argentina ha denunciado el hecho como provocación. Sobre la crisis venezolana la Presidenta ha dicho que el gobierno de Maduro sufre un “intento de golpe suave”, el Canciller argentino expuso públicamente ante su colega venezolano -de visita en Buenos Aires- el apoyo total e irrestricto al gobierno venezolano y ante la Comisión de Derechos Humanos de la UN, justificó la represión a las protestas por parte del gobierno venezolano. La dura respuesta del canciller argentino frente a las críticas a Argentina en un informe anual sobre seguridad y drogas, el mismo día que la Administración Obama respaldaba al país en una de las causas contra los “fondos buitres”, confirmó que la política exterior no se altera. Al mismo tiempo, el informe anual del Departamento de Estado sobre todos los países del mundo ha sido muy duro respecto a la Argentina, incluyendo los casos de corrupción y mencionando al Vicepresidente; el senador McCain -el candidato presidencial que integra el ala moderada de los republicanos- dijo que “Argentina se comporta de un modo antidemocrático” y el New York Times publicó la semana pasada una dura nota respecto a la Argentina, en la línea de las publicadas por The Economist y The Wall Street Journal. Pero también desde el pensamiento europeo progresista, un artículo de Le Monde critica al gobierno argentino.
En conclusión: el contenido militante del discurso de la Presidente ante el Congreso y la primera manifestación pública de su hijo Máximo muestran que el gobierno no cambia su línea política; la elección de un no peronista como Presidente Provisional del Senado y la creación de pre-candidaturas kirchneristas diferentes a las de Scioli muestran que Cristina busca impedir la autonomía del PJ; el control de la calle es el desafío político inmediato y para ello controlar la inflación, contener la negociación salarial, evitar que se incremente la protesta piquetera y la inseguridad son centrales; por último, la política exterior se mantiene en una línea militante pese a los giros hacia el pragmatismo económico, los que no alteran la opinión adversa que impera en el exterior sobre el gobierno argentino.