Perdidos en el espacio

Por J.C. Maraddón
[email protected]

ilustra presentador en sateliteA medida que se producen novedades en el campo de las nuevas tecnologías y de los contenidos que se distribuyen a través de esos soportes, tendemos a pensar que ya está, que ya no queda más nada por inventar, que las cosas han llegado a un límite. Y al poco (poquísimo) tiempo advertimos que nos hemos equivocado otra vez, que siempre habrá algo nuevo bajo el sol, en tanto la imaginación trabaje y, fundamentalmente, haya fondos con los cuales financiar tanto derroche.
A esta altura, cuando tenemos aparatos y aplicaciones para satisfacer todas y cada una de nuestras necesidades, mientras nosotros disfrutamos de sus beneficios, hay cerebros muy bien pagos que se devanan los sesos pensando cómo hacer para ofrecernos otro incentivo; a nosotros, que ya venimos desmotivados y que concentramos en nuestro teléfono celular las expectativas que antes depositábamos en por lo menos 20 artefactos distintos. No más computadoras, ni cámaras de fotos, ni aparatos reproductores de música, ni despertadores, ni relojes, ni linternas, ni GPS, ni nada de nada. Todo en uno, y que se hagan agua los helados.
En otro sector del mismo circuito, están los encargados de cranear otro tipo de ideas. Porque a esos espacios que se nos van desplegando delante de nuestras narices hay que llenarlos. Y si bien existe un archivo inmenso acopiado en la última centuria, que provee de cómics, relatos cinematográficos y formatos televisivos a quien lo requiera, de vez en cuando hay que proponer alguna novedad, como para que la atención no decaiga.
En esta área, el invento de los reality shows ha sido un prodigio que sigue rindiendo dividendos. Es un espectáculo continuo, que se puede extender a lo largo de las 24 horas si es necesario, del que participa gente desconocida a la que no hay que pagarle altos cachets, en caso de que haya que pagarles algo. Por añadidura, este tipo de propuesta provee luego de “famosos” al resto de la programación, carne de cañón dispuesta a lo que sea con tal de ser popular.
Pero bueno, para cualquiera de estos sucesos conocidos hasta ahora sigue haciendo falta gente. Y la gente es problemática. Lo sabemos muy bien porque nosotros también somos gente. Se requiere de castings, de asesoramientos psicológicos, hay que contratar los servicios de las ART. En fin, un camino largo y sinuoso en el que, no pocas veces, algún capricho o ciertos pruritos fuera de lugar pueden poner en riesgo lo que ya ha sido catalogado como un éxito.
Recalculando yrecalculando sobre estas cuestiones, la gente del flemático Channel 4 inglés ha anunciado, no sin pompa, que transmitirá un programa en directo desde una Estación Espacial, que viaja alrededor de nuestro planeta a unos 28 mil kilómetros por hora. A lo largo de 90 minutos, acompañaremos a los astronautas en su recorrido hasta culminar una órbita completa.
Si preveían las derivaciones comerciales que podría acarrear este acontecimiento o si lo hicieron por un mero interés científico, es algo que ya empieza a dejar de ser interesante. Lo único evidente es que, con este formato inédito, han destapado una caja de Pandora, de la que tenemos que estar prevenidos porque probablemente de allí se extraigan algunos de los titanes del rating que veremos en los próximos años.
El próximo viernes 14 de marzo a las 21, quienes sintonicen en la Argentina la señal Nat Geo podrán asistir a esta cita con el espacio exterior. Quizá solo se trate de un curioso e interesante documento fílmico. Pero lo más probable es que sea apenas el comienzo de la gestación de un nuevo formato, entre todos los que alimentan nuestro insaciable apetito de diversión.