Argentina, en comparación, muy cara

Por Gabriela Origlia
Especial desde Barcelona

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La devaluación de las últimas semanas en Argentina fue la más importante desde la crisis de 2001, pero no es más que un paliativo para ordenar los números de algunos (por ejemplo, las economías regionales) y descalabrar los de muchos (los que menos tienen). Si no hay un plan para controlar la inflación y los precios siguen el ritmo de subas que vienen trayendo de acá a unos meses el país estará parado nuevamente en el mismo lugar. En unos días el Gobierno difundirá el nuevo índice inflacionario. Será una señal sobre si hay un nuevo camino o todo es más de lo mismo.

Con la devaluación llegó otra etapa de la discusión por los precios. Mientras hay algunos empresarios –como el supermercadista Alfredo Coto- quien dice que no modificará el acuerdo, otros (como los representantes de los Autoservicios Chinos) sostienen que ya lo desbarató. Lo cierto es que hoy Argentina es un país muy caro en comparación, por ejemplo, con los europeos. Lo es, en algunos casos, aún incluyendo el 35% en concepto de adelanto de Ganancias que cobra el Gobierno sobre los gastos en el exterior. Las mayores diferencias se registran en alimentos y vestimentas; en este último rubro incluso la brecha se agiganta por la temporada de saldos europea.
Incluso si se toman algunos de los productos del listado de “precios cuidados” –la etapa más reciente lanzada por el oficialismo- hay diferencias. Por caso, una gaseosa de lima limón de primera de 1,5 litros aparece a $12,50; la misma se paga en España o Italia un euro (que el martes tuvo una cotización oficial de $ 11). Elpack de cuatro Cocas Cola de 1,5 litros está en oferta a 4,50 euros y la Pepsi de dos litros a un euro. Esas son promociones. La cerveza de litro de la marca italiana más vendida  (Nastro Azurro) se paga $ 9,50; la nómina “cuidada” ofrece la melliza argentina a $9,90.
La leche en caja de $9 (marca de primera) tiene su equivalente italiano en $ 7,50. Los yogures, en general, cuestan igual o menos que en la Argentina en sus versiones extra-grande (1 kilo en pote) que no hay en el mercado doméstico. Por ejemplo, la versión griega de ese tamaño cuesta $22; si se toman ocho frascos chicos de los más sofisticados (con agregados, los denominados “bio”), hay que hablar de unos $38.
Si la comparación pasa a los productos de limpieza la tendencia se mantiene. Los detergentes de marcas líderes de un litro rondan el euro; los enjuagues para la ropa están entre 75 centavos de euro y 1,10 y los jabones en polvo de tres kilos alrededor de 6 euros. Los valores empatan con los argentinos y, en algunos casos, están unos pesos por debajo.
El medio kilo de fideos secos se mueve entre 60 centavos y un 1,50 euros dependiendo la marca y los agregados (por ejemplo, negros de sepia) cuando en las góndolas argentinas sus equivalentes están entre $6,50 y nueve sin considerar los importados que serían las versiones europeas más caras. Las galletas –rubro en el que la variedad es mayor al igual que la “sofisticación” de rellenos y agregados- por 600 gramos valen entre 80 centavos y 2,5 euros. Para referencia, en “precios cuidados” el pack de 465 gramos de galletas dulces secas está en $13,40.
Un café  molido de marca líder por 250 gramos se paga en España alrededor de 1,5 euros (alrededor de $17); en el listado argentino el de segunda línea cuesta $14,80. Las cajas de 25 saquitos de té común son más baratas en Argentina (la mitad) y la fórmula se da vuelta para el pan lactal, donde un paquete de 650 gramos cuesta 16 pesos en Barcelona y uno de 380 gramos, $14,50 en un súper partícipe del acuerdo con el Gobierno. Las mermeladas básicas tienen valores parecidos.
En el caso de las frutas y verduras, las versiones orgánicas –siempre más caras- ganan aceleradamente terreno en los mercados europeos; su consumo crece de manera importante aunque se pagan entre el 20 y el 30 por ciento por arriba de las cultivadas tradicionalmente. Como guía, un kilo de naranja tradicional está en $12 pesos en Roma y en $20 el de manzana. Los paquetes de 450 gramos de ensaladas ya cortadas rondan los $10. La suprema de pechuga tiene un precio promedio de $90 el kilo y las costeletas de cerdo, alrededor de $50. Las carnes rojas oscilan entre los 60 y los 150 pesos por kilo dependiendo el corte y la calidad.

Ropa muy por debajo  
Para los argentinos la época de saldos de Europa es una confirmación de que las promociones locales dejan mucho que desear y, además, de que la indumentaria de calidad se paga muy cara. En enero se consiguen jeans desde $90, remeras de algodón de manga larga a $50 y blazers a $200. Todos en la tienda española Zara que, su local de Capital Federal, no tiene nada que se le parezca. Claro que hay precios por encima, pero aún así quedan por debajo de los argentinos.
Si las compras se hacen en negocios de marca blanca, el ahorro crece. Hay camperas de pleno invierno a $ 250 y tapados por $400. Las botas arrancan desde los $300 y la indumentaria deportiva (no de etiquetas líderes) está hasta 50% que su equivalente argentino. Esto explica porqué aún con el 35% extra hay productos que siguen conviniendo.