Desacatado

Por J.C. Maraddón
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ilustra gorillazEstán los conformistas, los que le encontraron el agujero al mate y se quedan ahí, atrincherados, dispuestos a pasarse la vida en la posición cómoda que supieron conseguir. Repiten una receta que ellos mismos redactaron hace tiempo y que, mientras les siga dando resultados, no se verá alterada más que en algunos mínimos detalles. Saben que son número puesto y lo hacen valer cada vez que tienen que renegociar su contrato.
Y están los otros, los culo inquieto, los que nunca se sabe con qué van a salir. Pueden llegar a protagonizar los mayores éxitos y los peores fracasos, incluso con apenas unos meses de diferencia. Quedarse quietos no les nace; por eso están cambiando de carril a cada instante, a veces desorientando a sus seguidores que no pueden seguirles el paso. Son una incógnita para quienes los contratan, porque jamás puede predecirse qué rumbo tomarán.
Entre estos dos casilleros, es indudable que a Damon Albarn hay que ubicarlo de lleno en el segundo. El músico inglés, que desde los años ochenta viene desafiando las leyes de la gravedad con ese globo aerostático que es el grupo Blur, la ha jugado de inclasificable desde el mismo momento en que arrancó su carrera musical. Y ahora que ha decidido lanzar su primer disco como solista, con más razón parece dispuesto a desacatarse.
Porque su trayectoria artística, hasta ahora, había distado mucho de ser una línea recta. De hecho, ya habían aparecido otras obras suyas en solitario, más que nada bandas de sonido y EPs experimentales que marcaba claros desvíos en su camino. Y en 2006 se había publicado “The Good, the Bad and the Queen”, un proyecto discográfico que en un principio se pensó sería su lanzamiento solista, aunque luego quedó claro que se trataba de un emprendimiento en el que compartían cartel varias estrellas de rock.
Como si la apretada agenda de actividades de Blur no fuese suficiente (ni diversa), Albarn se las ha arreglado siempre para mantener ocupado su tiempo extra en otras aventuras igualmente significativas. Tal vez su locura mejor cotizada haya sido la del grupo Gorillaz, la primera banda virtual de la que él es mentor junto al historietista y diseñador Jamie Hewlett. Escudados tras personajes de animación, figuras musicales de todas las épocas participaron de los cinco exitosos discos que Gorillaz lleva editados hasta la fecha.
Mientras tanto, Blur, su nave insignia, es un nombre clave para entender el recorrido del rock independiente británico, desde aquella oleada de comienzos de la década del noventa hasta este presente en el que la incandescencia no decrece. El año pasado, esta formación encaró una gira mundial arrasadora, en el marco de la cual se produjo una curiosa instancia: durante un show a beneficio en el Royal Albert Hall de Londres, invitaron a subir al escenario a Noel Gallagher, exmiembro de Oasis, en su momento el grupo archienemigo de Blur.
Como corolario de tan intenso currículum, Damon Albarn se propone sacar a la venta su disco debut como solista en abril de este año. Y a manera de adelanto, ha subido a Youtube el video de “Everyday Robots”, el primer single del álbum, que llevará el mismo nombre. El pulso de los fans de Blur se ha alterado al escuchar esa canción, que anticipa un nuevo giro en la dirección que venía siguiendo Albarn.
Y es que los imprevisibles son así. Amagan todo el tiempo con que van a grabar como solistas y al final lo hacen, pero cuando ellos quieren. Como esos wines que parecían no decidirse entre desbordar o enganchar para adentro, hasta que su marcador se distraía y, con un mínimo requiebre, cambiaban de pierna y sacaban un bombazo que se clavaba en el ángulo.