Subsidios representan 8,5 veces lo destinado a AUH

banco central argentina
El esquema de subsidios energéticos es regresivo y para nada federal. Un estudio de la consultora de Daniel Montamat, ex secretario de Energía de la Nación, señala que el precio de gas en garrafa que pagan los sectores más pobres del conurbano bonaerense es de $1,20 por metro cúbico, mientras que la misma cantidad le cuesta $0,51 a un usuario porteño de clase media o alta. Además se concentran en la Ciudad de Buenos Aires y en partes de Gran Buenos Aires, mientras que, por ejemplo, en Santa Fe se paga el doble y en Córdoba el cuádruple.

El deterioro fiscal de las cuentas públicas nacionales, que pasaron de un déficit primario del 0,2% del PIB en 2012 a un 0,9% estimado para 2013 marca el año que terminó. Los subsidios están entre los principales responsables del desacomodo macroeconómico: aumentaron 38 veces desde 2005 hasta alcanzar el 5,3% del PBI; son 8,5 veces el presupuesto asignado para la Asignación Universal por Hijo y 2,4 veces lo recaudado por las retenciones a las exportaciones.
Los economistas del Ieral, autores de un trabajo sobre el tema, señalan que un saldo fiscal negativo puede no resultar necesariamente malo, si se lo concibe dentro del marco de una política anticíclica como tampoco puede objetarse un nivel de gasto elevado (debidamente financiado) si surge de las preferencias de la población. Subrayan que lo que preocupa en el caso argentino es una dinámica fiscal siempre expansiva, ignorando los momentos del ciclo económico, que ya está teniendo consecuencias importantes en términos de inflación, crecimiento y expectativas.
Aunque en 2013 los ingresos crecieron a un ritmo cercano al 30%, casi cuatro puntos porcentuales se explican por una aceleración de los ingresos extraordinarios (rentas Anses y del Central). El Gasto Primario del Sector Público Nacional ya representa un 26,8% del PIB y su alto crecimiento (33,9% i.a.) se explica en gran parte por la dinámica de los subsidios. El gasto en remuneraciones muestra una dinámica inferior al promedio (28,5%), pero los reclamos de las fuerzas policiales y las subas obtenidas abren un interrogante respecto a su evolución en los próximos meses.
Los principales factores explicativos de la dinámica fiscal (remisión de utilidades del Central, gasto en subsidios económicos y los reclamos salariales en el sector público) están íntimamente relacionados con el agravamiento de la situación inflacionaria. Por lo que al plantear escenarios fiscales para este año esas variables deben considerarse de manera conjunta.
El Ieral definió para este año cuatro escenarios que surgen del grado en que pueda controlarse la inflación y de la capacidad política por controlar el gasto público (subsidios y remuneraciones). Además, se espera un modesto incremento en el nivel de actividad de alrededor del 1,5% y un tipo de cambio oficial que el año próximo acompaña a la tasa de inflación.
Las conclusiones del informe marcan que si la inflación resulta de alrededor del 28,5% anual, el gasto en subsidios no varía en términos nominales respecto a 2013 y el gasto en personal sube 26% anual, se lograría el equilibrio fiscal primario (aunque siguen estando presentes los recursos extraordinarios que representan 2% del PIB). En cambio, si los precios suben en torno al 33,5% en el año, mejorando la recaudación nominal, el resultado fiscal dependerá de lo que sucede con el gasto: si se contiene, se alcanzará un superávit primario de 0,5% del PIB, mientras que si se da un sendero muy expansivo del gasto ocurrirá una situación similar a la de 2013, con un déficit primario de 0,9% del PIB, aunque no sustentable (inflación e ingresos extraordinarios crecientes).
Para los economistas autores del reporte, el escenario fiscalmente más complicado es el que el gasto en subsidios y remuneraciones sube mucho, pero la inflación resulta finalmente parecida a la de 2013 (28,5%), caso en el cual el déficit primario sería de 1,3% del PIB, y el financiero 3,4%, que se transforma en 5,5% si no se computan los recursos extraordinarios del Central y Anses. En este último caso, el déficit financiero sin extraordinarios se acercaría a los 200 mil millones de pesos, requiriendo alta asistencia del Central.
Escenario difícil
La nueva conducción económica nacional asumió convencida de revisar el esquema de tarifas de energía vigentes y reducir subsidios. La tensión social de mediados de diciembre demoró las decisiones. Sin dudas, la carga fiscal de los subsidios es insostenible. Las estimaciones indican que el 2013 cerraría por encima de los $ 140 mil millones. De ese total, aproximadamente el 88% de los subsidios económicos corresponden a dos rubros: energía ($ 93 millones) y transporte ($ 30 mil millones).
Para los economistas está claro que el modelo terminó generando una distorsión de precios relativos: abarataron un conjunto de bienes y servicios por lo que hubo una expansión del consumo y, por el otro lado, desestimularon la inversión.
Para la consultora E&N el aumento de los subsidios explica el deterioro del frente fiscal, ya que su incremento coincide con la destrucción del resultado fiscal del Estado Nacional, que pasó de un superávit financiero de 2.6% a un déficit de -2.6% del producto. Un trabajo del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) plantea que, congelando los subsidios, podría lograrse este año un equilibrio fiscal primario.