Nueva consigna frentista del PRO: devalúa al PJ; en alza UCR



El jefe de gobierno porteño pasó por la ciudad el pasado sábado para concretar en un distrito electoral fundamental uno de los lanzamientos territoriales “personalizados” de su candidatura presidencial. Como ocurrió en Buenos Aires durante los festejos por los resultados de las elecciones legislativas del último domingo de octubre, Mauricio Macri trasladó a su comitiva y movilizó a la dirigencia local del PRO para presentarse con estampa de presidenciable.
El objetivo era claro: recoger lo sembrado en el electorado cordobés (el partido obtuvo el segundo puesto en Capital y logró una banca en la Cámara Baja) y comenzar a instalar al candidato porteño en el abanico de opciones para 2015.
Los operadores macristas repiten a coro que el lanzamiento de la carrera presidencial del exresponsable del club Boca Juniors ya es un hecho. Cualquiera que sea la fuente consultada del PRO pondera la “tercera vía” que creen que constituye el espacio y refuerza la idea de que encarnan una alternativa superadora del peronismo. Del speech de los dirigidos por Macri se desprenden dos observaciones.
La primera. El macrismo se aleja de la picadora de carne del PJ; esto es, la interna para definir la candidatura presidencial de quien podría tener la dura misión de suceder a Cristina Fernández y la muy impugnada “década ganada” del kirchnerismo.
La segunda. Por extensión, se evidencia un giro de la estrategia macrista desplegada en la PASO y en las generales de octubre con respecto al camino marcado para los próximos dos años. Lógicamente, el macrismo le baja el precio al Partido Justicialista hasta límites insospechados si se tiene en cuenta el grado de acercamiento en la cocina de las alianzas de los comicios pasados. Cabe recordar que en Córdoba se sucedieron distintos encuentros entre Macri y el gobernador José Manuel de la Sota que fueron adornados con pomposos convenios de cooperación mutua entre las jurisdicciones que, cerrada la posibilidad de alianza, quedaron en el tintero.
En conclusión, en la carrera por ocupar el Sillón de Rivadavia, en el PRO existiría la voluntad generalizada de prescindir de los servicios electorales del peronismo. En otras palabras, estaría excluido de la propuesta “superadora” que estaría encarnando el empresario que maneja los hilos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La bajada de línea de los armadores del PRO a las filiales del partido en cada provincia no escapó del marco general esbozado que, a su vez, permite dibujar la política de alianzas que manejarán los alfiles de confianza de Macri. En Córdoba, ya estarían definidos los objetivos de trabajo de los dirigentes (categoría “armador”, según la clasificación que realizan los integrantes del espacio) que deberán poner en práctica apenas Macri deje la ciudad, luego de la arenga y lanzamiento que marcó la agenda de otro desembarco de la máxima autoridad de la fuerza política del sábado que viene.

UCR en la mira
Una importante fuente del PRO, con oficina en Capital Federal, comentó a Alfil que, para 2015, el partido espera plasmar en territorio cordobés la modalidad de trabajo que ejecutan en Buenos Aires. Se trata de un armado electoral que tenga como base la concreción de alianzas partidarias. Ésa será la consigna de trabajo que los macristas cordobeses deberán ejecutar, al mismo tiempo que plantan bandera en distintas localidades del interior que aún no pudieron hacer pie.
Claro que las energías en lograr formar un frente de partidos de Córdoba -frustrado en las elecciones pasadas, pues el Unión PRO fue la expresión del pequeño macrismo local y la dirigencia de la Ucedé- no se pondrán con exclusividad en el PJ, como ocurrió antes de la inscripción de alianzas para las primarias de agosto. Por el contrario, insiste la misma fuente, intentarán cimentar las relaciones con la UCR en primer lugar. Con criterio amplio ensayarán acercamientos a dirigentes de otras fuerzas locales menores.
Las condiciones son sumamente “flexibles”: la candidatura de Macri no se negocia. De allí para abajo, todos invitados. Incluso, la troupe de candidatos del PRO surgidos de otras esferas de la vida pública podría quedar en la gatera.
Son dos los hechos que la gente del macrismo quiere aprovechar. En primer lugar, las buenas relaciones que tiene Macri con el diputado radical Oscar Aguad. La desazón que dejó a una porción de correligionarios los resultados de las pasadas elecciones que no sólo miraron con preocupación la performance de su espacio, sino también el explosivo crecimiento del PRO de la mano del ahora diputado nacional y exárbitro de fútbol, Héctor “La Coneja” Baldassi, en la ciudad comandada por Ramón Mestre. Los rumores de pasillo indicaban que muchos se arrepintieron de no haber escuchado las recomendaciones de Aguad de trabar un acuerdo con el PRO.
En segundo lugar, el macrismo asegura que “se abre una oportunidad única de avanzar en la provincia y lograr acuerdos fructíferos con otras fuerzas”. La afirmación responde a la delicada situación que atraviesa el PJ cordobés, sacudido en el último cuatrimestre del año con denuncias graves a la cúpula policial por sus vinculaciones con el narcotráfico y, para broche de oro del año, el acuartelamiento de los efectivos de seguridad que redundaron en saqueos y un revuelo político en el gabinete que requerirá un duro trabajo para revertir la actual percepción del gobierno provincial que tienen los cordobeses.