Tarifas bajas también pueden generar inflación

bancocentral2Con una expansión del gasto público que desde el 2006 nunca resultó inferior al 29 por ciento anual, y con la base monetaria subiendo al 26 por ciento anual promedio entre 2006 y 2013, el crecimiento de la demanda nominal le sacó varios cuerpos de ventaja a la expansión real de la producción, que con mucho viento a favor llegó a crecer como máximo 9 por ciento en algún año de la última década. “Así, no hay expansión de la oferta que alcance, ni inversión que la alimente lo suficiente, pues el problema reside en la excesiva expansión nominal de la demanda agregada, originada en políticas fiscales y monetarias poco virtuosas”, destaca un informe del Ieral de Fundación Mediterránea.
Dicho estudio, analiza que en los últimos 12 meses el Banco Central debió emitir cerca de 85 mil millones de pesos para asistir al Tesoro Nacional, ya sea vía adelantos transitorios o por remisión de utilidades.
Mientras tanto, en el período enero a octubre del corriente año, el gasto en subsidios económicos del gobierno nacional ascendió a alrededor de 101 mil millones de pesos, explicados en su mayoría por el sector energía y transporte. Con un crecimiento interanual del 47,8 por ciento en lo que va de 2013, las erogaciones en esta materia ya superan en un 7 por ciento al conjunto del gasto del gobierno nacional en educación, salud, seguridad, ciencia y técnica y promoción y asistencia social. De otra forma, el gasto en subsidios económicos equivale a un 7,9 por ciento del consumo privado de la población en 2013.
Por otra parte, hay que decir que la asistencia del Banco Central al Tesoro resulta equivalente a un 4,5 por ciento del PIB en 2013, cuando se incluye el uso de reservas para cancelar obligaciones del sector público. El gasto en subsidios económicos resulta, por su parte, de alrededor del 5,2 por ciento del PIB.
Este último concepto ascendía a sólo 0,6 por ciento del PIB en el no muy lejano año 2005, pero desde 2010 subsidios económicos y asistencia del Banco Central al Tesoro se mueven a la par.

Financiamiento
El estudio del Ieral plantea además que si la emisión de dinero tiene algo que ver con la inflación, entonces para bajar esta última deberá necesariamente racionalizarse el gasto en subsidios, aún cuando ello repercutirá en subas de tarifas principalmente en electricidad, gas y transporte, como mínimo para la población de altos ingresos (aunque existe consenso generalizado que deberá ocurrir con tarifas sociales).
Así las cosas, el aumento en los ingresos reales de la población que en forma indirecta el Estado ha inducido a través del gasto en subsidios económicos y las tarifas baratas, en gran medida se ha compensado con el impuesto inflacionario que el mismo Estado ha generado a través de su política fiscal y monetaria y la asistencia del Banco Central al Tesoro.
El resultado sobre los incentivos individuales no ha resultado inocuo. Así las cosas, tarifas baratas indujeron mayor demanda y menor oferta de energía, con los consiguientes problemas en la provisión a empresas en determinados momentos del año, y con cortes cada vez más frecuentes para residenciales, afectando negativamente la oferta de bienes, retroalimentando el problema inflacionario. Incentivos desalineados generaron, además, un fenomenal déficit comercial en el sector energético, que superará los 6.000 millones de dólares en 2013.
“La inflación, en cambio, genera otro tipo de incentivos, en este caso a desprenderse más rápido de la moneda local, demandando, por ejemplo, moneda extranjera. Por ambas razones, el “problema” energético, generado por las inconsistentes políticas en la materia, resulta altamente responsable por el cepo cambiario existente en Argentina desde fines de 2011”, concluye el estudio.