Chau planes

Por Gabriela Origlia

En el área económica, aún sin reconocerlo, los nuevos funcionarios apuntaban con medidas –incluso, inconsistentes entre sí- a reordenar algunas variables y a reencausar la economía. La convulsión que vive el país hace una semana y que arrancó en Córdoba impone una nueva realidad. Las subas otorgadas a las fuerzas de seguridad de las diferentes provincias fija un piso de negociación salarial que se ubica lejos del 20% al que aspiraba la Nación para morigerar la inflación. La nueva línea se acerca al 30% (para públicos y privados) y, en paralelo, genera una presión sobre los precios que no se reducirá con un acuerdo.
El jefe de Gabinete le anunció a José Manuel de la Sota que la Nación le refinanciará la deuda ($652 millones) en 2014, lo que marca que el resto de las provincias seguirán por el mismo camino. De todos modos, ese “aporte” es una gota de agua en el desierto de las finanzas de gobernadores que necesitarán de más auxilio para cumplir los acuerdos salariales firmados ahora con la policía y, en los próximos meses, con el resto de los trabajadores.
Desde hace una semana hay un nuevo escenario; también económico. Más presión inflacionaria y más huecos fiscales. En un clima social alterado reducir la emisión y recortar gastos estatales (subsidios) se convierte en peligroso. La retracción del Estado es aconsejable en etapas de crecimiento y bonanza. En tiempos de vacas flacas, debe redoblar su presencia. La pregunta es, ahora, con qué lo hará.