¡Qué Lío!

Por J.C. Maraddón
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ilustra meesisantoLa semana pasada, a propósito de la novela “Tobares” de Gonzalo Toledo, nos zambullimos en las agitadas aguas de las prácticas deportivas que se han convertido en espectáculos, como el fútbol. En la ficción, Toledo se asigna el rol de guionista del campeonato de primera división, porque todo lo que ocurre en el baolmpié profesional ha sido escrito previamente, un secreto que debe preservarse para que el público no se entere.
Luego, a partir de la noche pesadillesca que se vivió en Córdoba entre martes y miércoles, destacamos el recurso al cual mucha gente apelaba para describir lo que había sucedido: “parecía una película”. Es decir, las imágenes de la realidad eran tan increíbles, que se asemejaban a las peores fantasías apocalípticas de ciertas producciones cinematográficas que revientan la taquilla de los complejos de salas de exhibición.
Ya al referirnos al libro de Gabriel Abalos “La una noche” habíamos indagado en la relación que se establece entre los asuntos reales y los fantásticos, en cómo se intersecan, se confunden y se potencian estos dos términos supuestamente contradictorios. El relato, que aborda el devenir de civilizaciones imaginarias en un momento atemporal, jamás deja de aludir al aquí y ahora que nos afecta como seres humanos de carne y hueso.
Esta cuestión, relacionada al entrevero primal entre mentira y verdad, se reactualiza con los usos y costumbres de este siglo veintiuno, en el que tendemos a creer lo que se sube a las redes sociales y a desconfiar de los medios tradicionales. Un panorama actual en el que todo se puede ver, porque hay cámaras hasta en el lugar menos pensado; y eso lleva a que si algo no puede ser visto, se duda de haya existido.
Es en ese punto de la conciencia de que “nos están filmando”, donde la fisura entre realismo y ficción empieza a desaparecer hasta que volverse casi invisible. Si hacemos lo que hacemos sabiendo que habrá un registro en video… ¿lo hacemos sin pensar o lo hacemos deliberadamente? ¿Vivimos o actuamos? ¿Vivimos actuando? No son preguntas fáciles de responder, sobre todo después de tanto reality show que nos mostró vidas “privadas” hechas públicas.
Arribamos a una instancia en la que, dentro de la infinita gama de productos audiovisuales que se nos ofrece, un alto porcentaje responde a filmaciones espontáneas, en tanto el resto proviene de material producido y editado. Y, sin embargo, es probable que ni una cosa ni la otra sean lo que dicen ser, aunque la clasificación que las separa se base más bien en el propósito que las hubo gestado.
Un tercer grupo surge de aquellos trabajos audiovisuales que mixturan ambas intenciones. Profesionales que recopilan videos de distinto origen y obtiene de ese collage un resultado superador. Cada vez más se reportan obras de estas características, que son presentadas como documentales, videoclips o video arte, y que aprovechan las confusiones entre realidad y ficción para sacar a luz resultados indefinibles.
Algo de esto se aprecia en el spot publicitario con el que el canal TyC Sports promociona la participación de la Selección Argentina en el próximo Mundial de Brasil. Sobre la base de los discursos del papa Francisco durante su visita de este año al vecino país, se insertan secuencias de los cracks albicelestes y de su técnico Alejandro Sabella. Y, más allá de la habilidad del editor del video, la coincidencia entre palabra e imagen es asombrosa.
Hasta tal punto encaja lo que dice Bergoglio con lo que observa en la pantalla, que la publicidad juega con la hipótesis de que el papa haya dicho lo que dijo en alusión al fútbol. Y que, cuando instó a los jóvenes a que “hagan lío”, tal vez, en una de esas, quién nos dice, haya querido también hacer referencia a Messi, tal como testimonia el clip de TyC Sports de manera sorprendente.