De la Sota (sin mesa chica) prepara shock de gestión



ilustra wai chan de la sota (1)Desde su regreso de la misión comercial a China, hace dos semanas, el gobernador José Manuel de la Sota mantiene perfil bajo, una agenda acotada y silencio.
“El Gobernador hoy no habla con nadie”, dijo un hombre fuerte del peronismo mientras caminaba el viernes pasado los pasillos de planta baja de la Casa Espejada, donde funcionarios y empleados desde hace unos días sólo hablan de los cambios de gabinete que son inminentes.
Se mantiene en silencio no sólo hacia afuera sino con su entorno. Es más, cuentan que De la Sota a lo sumo habla con su esposa Adriana Nazario. Más diálogos familiares que políticos.
Un detalle más: el Gobernador hoy tampoco cuenta con una mesa chica como en otros tiempos. A comienzo de la presente gestión había dos hombres inmediatos, uno era Oscar González a cargo de la jefatura de gabinete (allí estaría transitando sus últimos días) y el otro Carlos Caserio, que con la figura de asesor con rango de ministro se encargaba de algunas tareas partidarias dentro y fuera de la provincia. Pero figura como presidente del PJ provincial y tiene una banca de diputado nacional que asumirá el próximo 10 de diciembre. Por estas horas ninguno de los dos está cerca de De la Sota.
González podría ser rebajado de mandamás del gabinete a ministro de Gobierno, mientras que Caserio mira más hacia la provincia de Buenos Aires que a Córdoba.

Shock de gestión
Fiel a su estilo, De la Sota retomaría la iniciativa política generando un shock de gestión, con cambio de gabinete, paquete de medidas e impulso de obra pública.
Se conocieron públicamente algunos detalles del borrador que definió De la Sota en China para su nuevo equipo de trabajo pero algunos ya dijeron no antes de asumir y otros se vieron salpicados por escándalos públicos.
Jorge Lawson no quiere dejar la comodidad de ser ministro de Industria para agarrar la brasa caliente que significa ser secretario de Comunicación Pública, pese a que su trayectoria profesional es más cercana a esto último que al cargo que ocupa desde hace dos años. Pero será difícil que pueda regresar a Industria porque allí ya esperan al intendente de San Francisco, Martín Llaryora. Cuentan que apenas termine de conseguir lugar para alguno de sus compañeros de militancia en el gabinete, quedaría definido el lugar para el debut provincial del líder del Peronismo que Viene en el ejecutivo provincial.
En cuanto a los que tenían el traje puesto para asumir y ahora aparecen dudas, está el presidente del bloque de legisladores de Unión por Córdoba Sergio Busso. El escándalo de galardonar a la barra brava de Talleres, ´La Fiel´, obligó a Busso a tener que dar algunas explicaciones, más allá de que la iniciativa fuera del presidente provisorio de la legislatura, Carlos Alesandri. Estaba preparando las valijas al ejecutivo, para ser ministro de Justicia. ¿Seguirá en pie esa propuesta?
Hay inacción en el gobierno provincial, quietud, en especial tras las elecciones del pasado 27 de octubre. Ningún ministro quiere levantar el perfil, salvo que se lo pidan. Es preferible no hacer olas, no sea cosa que le llame la atención a De la Sota y los cambien por otro.
Un detalle curioso, en todos los comentarios sobre el borrador de De la Sota con su futuro equipo, casi no aparecen mujeres en cargos altos. Seguiría solo la administrativa Mónica Zornberg, y ya no Graciela Chayep (titular de Justicia) quien se acogería a régimen jubilatorio.
El próximo miércoles jurarán los diputados nacionales, entre ellos Caserio, Juan Schiaretti y Blanca Rossi, los representantes de Unión por Córdoba. Así se llamará el bloque de peronistas mediterráneros, según lo dijo en la campaña el Gobernador, aunque no se sabe si lo presidirá el titular del PJ o el exgobernador. Seguramente en los próximos días al shock de gestión se le sumará una reunión política partidaria entre los popes del PJ cordobés para saber cómo se van a mover las espadas de De la Sota en el Congreso de la Nación.
Fin de año que pinta movidito en el Panal, el justicialismo acomoda el chasis para transitar los últimos dos años de gobierno con el objetivo de seguir gobernado la provincia, soñar con participar en la conversación a nivel nacional e intentar conseguir la intendencia de Córdoba.
Muchos objetivos marcados para el 2015.