UNC rechaza planteo “talibán” de ambientalistas

Por Gabriel Osman
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peiretti tractorEl Consejo Superior de la UNC se vio ayer compelido a rechazar baratas pero insultantes descalificaciones de activistas del medio ambiente contra docentes y estudiantes de las Facultades de Ciencias Agropecuarias del sistema público universitario, que se han pronunciado a favor de la instalación de la planta de Monsanto en Malvinas argentinas, a los cuales los ecologistas calificaron de “genocidas”, en un caso, y “futuros genocidas”, en el otro.
Los adjetivos disparados, entre otros, por la abogada ambientalista Graciela Gómez, son críticas de pésima consistencia, lo que abre el legítimo interrogante planteado en el debate de ayer por la consiliaria Patricia Altamirano, sobre si la UNC debe o no rebajarse en sus discusiones a lidiar con afirmaciones de bajísimo calibre.
Pero más allá del legítimo planteo de Altamirano, las afirmaciones de Gómez están en el estándar de las discusiones por la instalación de Monsanto, publicitada en su momento por la mismísima presidenta Cristina Kirchner y después vilipendiada por su candidata y ya diputada electa Carolina Scotto, casualmente rectora de la UNC hasta hace pocos meses. La ex esposa del hoy rector, Francisco Tamarit, no tuvo problemas en manejar esta discusión, subordinándola –filosóficamente- a criterios de oportunidad electoral.
Por lo demás, la Facultad de Agronomía que conduce el decano Daniel Peiretti también se vio forzada a rechazar las groseras descalificaciones de los ambientalistas, que llegaron a pedir “que cierren todas las Universidades de Agropecuarias (sic) porque el pueblo no puede seguir pagando estudios gratuitos a futuros genocidas (…) porque ya estamos hartos de solventar parásitos del CONICET y de universidades casadas con los extractivistas”.
Por esto, Peiretti buscó y logró un pronunciamiento por unanimidad de su Consejo Directivo rechazando estos insultos y lo elevó a consideración del Consejo Superior que preside el kirchnerista Tamarit. “Defendemos la formación que se imparte en la carrera de Ingeniería Agronómica de esta casa de estudio desde hace casi medio siglo, dado que la misma tiene como uno de sus objetivos formar profesionales capaces de producir alimentos en cantidad y calidad, en equilibrio con el ambiente”, sostiene la réplica.
El Consejo Superior hizo suyos, también por unanimidad, los dichos del Directivo de Agropecuarias, en un tratamiento sumario y con pocas discusiones, lo que incluye a agrupaciones estudiantiles de izquierda y ambientalistas avant la letre, hechos al paladar del progresismo universitario.

Veto a Vanossi
Menos sumaria fue la discusión sobre la propuesta, finalmente denegada, de otorgarle el Honoris Causa al constitucionalista Jorge Vanossi. La iniciativa venía del Consejo Directivo de la Facultad de Derecho que preside la decana Marcela Aspell, ausente en el debate (como lo hizo notar en su momento el consiliario radical Alfredo Blanco, de Económicas).
Nadie acierta a discernir los motivos por los cuales Derecho hizo esta propuesta. A falta de explicaciones, lo más escuchado ayer en los pasillos del edificio Claustrorum fue que quizás algunos dirigentes de la Facultad hayan querido hacerle una caída de ojos al ascendente Mauricio Macri, dado que el Vanossi, de origen radical, hoy está asimilado a la ideología y posiciones políticas del PRO.
La impugnación de la propuesta se sostuvo en que Vanossi fue, hace 40 años, funcionario de la Revolución Argentina y trabajó en la ley de amnistía a los militares con la que se despidió el gobierno del ex presidente de facto Alejandro Agustín Lanusse. De nada valió que la consiliaria docente de Derecho, Marta Díaz Delanda, señalara criteriosamente se le había dado el Honoris Causa a Lula Da Silva, que en ninguna de sus dos presidencias derogó la autoamnistía con que se obsequió a sí misma la última dictadura militar brasilera.
En la universidad de la autonomía pesa lo ideológico mucho más que el mérito, y desde el oficialismo rectoral, con celo kirchnerista, se le bajó el pulgar a Vanossi. La votación fue 21 por la negativa (rector incluido), 12 votos afirmativos y 6 abstenciones. Entre ellas están la de los 4 consiliarios de la Franja Morada, agrupación opositora que no quiere que el kirchnerismo le arrebate su lugar en el progresismo. No importa que 7 de los 13 decanos y el ex candidato rectoral por el radicalismo universitario votaran a favor. A su manera, Blanco también hizo una lectura política: le mostró al rector que estaba dentro de la “mayoría calificada” de los votos decanales. Fueron casi los mismos que concurrieron a una cena agasajo en su cumpleaños (62) del 13 de noviembre, con la diferencia que ayer votó con él la decana de Odontología, Carmen Visvisian, a cambio de Miriam Carvallo, que no estuvo en el debate pero sí en el asado.
La mismísima lógica que exhibió ayer la mayoría hubiera servido para no darle el Honoris Causa a Jorge Luis Borges o Ernesto Sábato, dos próceres de la literatura argentina. Al primero, porque en 1976 saludó la llegada de los militares. Para el segundo, en realidad, hubieran tenido razones para otorgárselo o negárselo. Con menos énfasis, también celebró el fin del caótico ciclo peronista de los ’70 pero al final del Proceso escribió el Nunca Más.