Cierre del año académico: la UNC fue un exitoso búnker electoral

Por Gabriel Osman
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tamarit toga bynTermina sin pena ni gloria el año académico de la UNC aunque, eso sí, la casa de estudios se convirtió en 2013 en un auténtico -y exitoso- búnker electoral. Al rector Francisco Tamarit le quedan apenas una o dos sesiones del Consejo Superior y luego el discurso de cierre del ciclo en el coqueto Salón de Grados del Rectorado Histórico. Deberá hablar de lo que hizo por la Universidad desde que asumió en abril a la fecha. Podrá hablar mucho pero con escaso o nulo contenido académico.
De lo que tiene mucho para hablar, no puede: es de cómo el gobierno de la UNC se transformó en 2013 en una “circunscripción” política explícita, un búnker electoral, como nunca lo había sido. La proyección nacional de los cuadros de la casa de estudios ha dependido históricamente de circunstancias aleatorias pero éste ha sido un proyecto pacientemente armado por dos profesores que, por su dedicación académica (Tamarit, físico teórico, y Carolina Scotto, profesora de filosofía), estaban en las antípodas de los hombres y mujeres de mundanas dedicaciones.
Teniendo en cuenta que el otro de la lista del kirchnerismo que irá al Congreso es el ex rector de la UNVM, Martín Gill, el sistema universitario con asiento en Córdoba podría aspirar a alguna marca en libros de récords . Córdoba puede aspirar legítimamente a que el resto de las provincias la mire con envidia.
Es cierto que algunas versiones le adjudican a Gill la pretensión de quedarse donde está, la Secretaría de Políticas Universitarias, y declinar su banca en la Cámara de Diputados. A Scotto, en cambio, no se la ubica en un ministerio o secretaría de Estado. Deberá estar sentada no muy lejos de otra diputada electa por Córdoba, Blanquita Rossi, con escaso un protagonismo en ambos casos. El bloque del FPV es una verdadera leonera –también el Gabinete Nacional- y, además, el kirchnerismo está en retroceso y conductora, Cristina Kirchner, enfrenta un futuro incierto.
Por cierto, nadie le quitará a Scotto la posibilidad de presentar un proyecto de para derogar la Ley de Educación Superior (24.521) sancionada en los “aciagos años del menemato”, según su comprensión. Esta norma jamás tocada por los K en sus diez Años de gobierno fue denostada por la ex rectora en su paso por la política universitaria.
¿Volverá alguna vez a la política universitaria? Tal vez a la cátedra porque con sus casi 60 años aún le queda tiempo para la enseñanza universitaria. Pero el regreso a una división inferior es siempre sin gloria. Puede que su 14% reciente la aliente para otros objetivos locales, pero es difícil mantener la vela encendida en Córdoba a 800 kilómetros y jugando un rol secundario en el freezer de lujo que es el Congreso Nacional para un diputado del interior.
En la UNC, cuando hablan de Scotto, ya conjugan el pretérito. Curiosamente, para algunos, cerca de Tamarit. El rector siente que él puso lo suyo para que su ex esposa llegara a la banca, pero ahora marca la cancha: ella en el Congreso y yo en la UNC. Es también un mensaje para la tropa que Scotto supo colocar en el gabinete rectoral, pero que ahora deberá adecuarse a las nuevas coordenadas.
Todos cuentan con una mínima alfabetización política y perciben que la dupla Scotto-Gill quiere pero no tiene muchas chances de colocar fichas propias dentro de los organismos y delegaciones nacionales con asiento en Córdoba. Hoy están en el Anses (La Cámpora) Gabriela Estévez; en el Pami (La Güemes) Fernando Gómez; y en Desarrollo Social (Kolina) José Bianchi, por mencionar los lugares más expectables. En la mayoría de los otros rincones menos importantes, tiene una pata Eduardo Acastello, respaldado por un gran resultado en Villa María.