Desfase interno K anticipa cortocircuitos

Cada vez toma más fuerza la hipótesis de que el exrector de la Universidad de Villa María decida conservar su actual puestoi
Cada vez toma más fuerza la hipótesis de que el exrector de la Universidad de Villa María decida conservar su actual puesto.

El resultado de las elecciones legislativas dejó mucha tela para cortar. Si bien para el kirchnerismo se trató de una remontada de consideración en relación a las primarias (alcanzó el tercer puesto, desplazando a Héctor Baldassi, y aumentó en 4 puntos y medio su performance), de cara al 2015, las diferentes vertientes que comulgan en el modelo “nac & pop” ya comienzan a reclamar su cuota parte de los números del 27 de octubre.
Pero la principal demanda interna que parece tener el kirchnerismo local es el desfase que hay entre las agrupaciones con poder territorial y aquellas que gozan del beneplácito de la Casa Rosada, y cuentan en su haber con la conducción de alguna entidad nacional. Esta diferencia anticipa los próximos cortocircuitos.
La construcción de poder que el kirchnerismo logre articular para los próximos comicios está en juego. Pero primero deberá sortear sus tensiones intestinas para pensar en la consolidación de una estructura local. Vale apuntar que Unidos y Organizados nunca operó en Córdoba como una sociedad consolidada, sino más bien como una confederación, donde los caciques de las minis tribus K mantenían su autonomía. Allí radica el primer desafío: en amalgamarlos.
Esto sin contar las intenciones de retornar al justicialismo de los sectores de genealogía peronista, que supone otro tipo de tención. El tándem integrado por Mauricio Saillén y Ricardo Moreno ya anticipó que intentará participar de las internas del partido en 2014. Pero el eje central de esta nota son los conflictos al interior de la ortodoxia K.
Poder territorial vs poder de gestión
El rol que jugaron los organismos oficiales, como el Ministerio de Desarrollo Social, el Anses y el Pami, durante la campaña no dejó conforme a parte de la infantería militante K, que, en su trabajo territorial, apuntaba a extender su red de contactos.
Cada entidad tiene al frente a un cacique: José Bianchi (Desarrollo Social) está al frente de Kolina; Gabriela Estévez (Anses) de la Cámpora, y La Güemes conduce el Pami. El trío que regula la inyección de fondos sobre el territorio provincial. Mientras que por fuera de este esquema se ubican la Jauretche y Movimiento Evita, quienes tienen el poderío territorial. También participan aqui la JP Descamisados y el grupo de académicos que acompañó a Carolina Scotto en la capital.
La Jauretche tiene una pata en la Casa Rosada -Martín Fresneda es el Secretario de Derechos Humanos de la Nación-, mientras que el vínculo que tiene el Movimiento Evita asoma de menor rango, su referente, Ricardo Vissani, es el titular de la Dirección de Agricultura Familiar.
Cada agrupación tiene su propia forma de construir poder (y sus propios aliando en este esquema), más allá de que todos concuerden en el liderazgo de la presidenta. No obstante el horizonte 2015 asoma sin Cristina en la boleta, por lo que los conflictos posiblemente se intensifiquen.

El dilema de la banca
En esta disputa interna adquiere una magnitud distinta la posibilidad de que Martín Gill no asuma la segunda banca que consiguió el kirchnerismo. Cada vez toma más fuerza la hipótesis de que el exrector de la Universidad de Villa María decida conservar su actual puesto. Una decisión más que explicable: perderse en un mar de 257 representes, en donde el kirchnerismo ya tiene varias espadas de primera línea, o mantener su protagonismo al frente de la Secretaría de Políticas Universitarias.
Quien lo sucede en la lista es el intendente de Villa del Totoral, Ernesto “Tatú” Bernabey. Pero el jefe comunal también preferiría seguir construyendo en su territorio. Llegaría entonces al cargo la titular de Anses, Estévez. De esta manera, casi sin representación territorial, ni gran injerencia en el tablero local, La Cámpora alcanzaría la segunda diputación.
Una opción que genera pocas simpatías entre los referentes locales, por la imposición nacional de incluir a esta agrupación K y porque, en definitiva, el despliegue realizado en la campaña redundará únicamente en el beneficio de la una agrupación con escasa penetración en Córdoba.
En caso de resultar vacante la titularidad del Anses, quien logre quedarse con ese lugar seguramente sacará alguna ventaja sobre el resto de las mini tribus. La disputa por ese espacio posiblemente reavive tensiones que se maquillaron durante la campaña, pero que están latentes.