Kirchnerismo redobla apuesta en tablero gremial (posible realineación)

Mauricio Saillén
Mauricio Saillén

Tras la ruptura de Mauricio Saillén con Hugo Moyano y su posterior alineamiento con la Casa Rosada, el tablero gremial cordobés sufrió un sisma de consideración. Pasadas las elecciones legislativas, y con los auspicios resultados que consiguió el kirchenrismo local, la oferta del oficialismo nacional, que encabeza el titular la de CGT Rodríguez Peña, asoma como tentadora para la dirigencia local, más si se tiene en cuenta la celeridad con que Ricardo Moreno logró la concreción de la obra Social del Surrbac, donde radica el principal pulmón financiero de los sindicatos.
Este corrimiento, obviamente, no le cayó bien a Moyano, que en distintas oportunidades intentó restarle autoridad y boicotear la decisión de Saillén. Primero procuró, “de facto”, arrebatarle la conducción de la CGT. Vale recordar que en una de sus últimas vistas a Córdoba, para el día del trabajador de Luz y Fuerza, el líder camionero criticó duramente a su anterior delfín por la decisión y ungió como nuevo depositario de su confianza al secretario adjunto de la central obrera, Gabriel Suárez. Y luego, su gremio, interpuso una demanda judicial contra los funcionarios que habilitaran la obra social. Durante ese período, el Surrbac decidió abandonar la Federación de Camioneros.
La tercera arremetida podría ser, entonces, la vencida. Se especula con que el líder camionero desembarque en Córdoba en los próximos días, convoque a un cónclave de la CGT Rodríguez Peña y finalmente concrete el “destierro” de Saillén.

62 Organizaciones
Pero el tándem Saillén-Moreno ya tiene en ciernes la alternativa para suplir esta posible acción de dirigente nacional, que procura dejarlos fuera de la confederación. El lanzamiento de las 62 Organizaciones sería la válvula de escape para conservar en sus manos una entidad de segundo grado que sirva de referencia K para los gremios locales.
Esta semana, el sindicalista y el asesor letrado volverán a viajar a Buenos Aires para mantener un nuevo encuentro con autoridades nacionales. Las oficinas del jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, primero, y la del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, después, serán los destinos a visitar en Capital Federal previos al lanzamiento de la nueva central obrera, que se especula estará lista para mediados de mes.

Posible reacomodamiento
Pero más allá del lanzamiento de una nueva central obrera, Saillén tiene otro as guardado bajo la manga. Mientras afina sus vínculos con el kirchenrismo nacional, ya mantuvo dos encuentros con el titular de la CGT oficialista, Antonio Caló. La jugada entera parece completarse.
Amén de la construcción de una nueva central, este respaldo se podría traducir en un corrimiento de gremios locales, cuyas conducciones dependen -vía unicato- de los alineamientos de las direcciones nacionales; por caso, entre los gremios más importantes, se cuentan a la UOM, que conduce Rubén Urbano (huelga aclarar la relación directa de Caló con este sindicato) y al Smata. Aunque Omar Dragún sea ex ministro del gobierno de José Manuel de la Sota, el secretario general, Ricardo Pignanelli, la referencia nacional, es un dirigente alineado con Balcarce 50.
Pero hay otro gremio grande que merece la atención de Saillén. La conducción de la UTA no goza del respaldo completo de sus delegados. Atendiendo a esta crisis interna, el kirchnerismo buscaría hacer un desembarco que redunde en la inscripción de otro sindicato de peso en su armado.
A esto hay que sumar las gestiones que ya están realizando para la incorporación de otras cúpulas sindicales y la creación de líneas internas en diferentes entidades.
En definitiva, si antes el kirchenrismo contaba con una central asociada en Córdoba, ahora pasará a tener representación directa. Es decir: redobla su apuesta sobre el territorio gremial y peronista.