Dequino envió Presupuesto 2014 por $6.286 M

Por Gabriel Osman
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Diego Dequino y Jerónimo Luis de Cabrera.

Ingresó ayer al Concejo Deliberante el Presupuesto Municipal 2014, que prevé un ejercicio equilibrado (ingresos=egresos) en $ 6.286 millones, suma a la que se llega con una actualización por inflación de entre el 26% y 27% en los mínimos de Comercio e Industria y en la Contribución Inmobiliaria, como ya lo había adelantado el intendente Ramón Mestre, más la colocación de títulos y un crecimiento nominal de la coparticipación.
Se trata del tercer aumento de impuestos en lo que va de la actual gestión municipal, si bien los dos primeros (ejercicios 2012 y 2013) fueron ajustes por sobre el nivel de inflación. En este caso es una actualización por nivel de precios, ligeramente inferior a los anteriores ajustes pero con un efecto acumulativo importante.
El jefe del equipo económico de la Municipalidad, el secretario Diego Dequino, ha preferido presentar este aumento como una actualización de valores propia de una economía inflacionaria. Quienes conocieron la administración emblemática de Ramón Mestre (p) saben que aplicaba este criterio de ajuste nominal en tiempo de mayor inflación aun que la actual e, inclusive, de hiperinflación, como en 1989.
La década del ’80 y estos años que vivimos no son ciclos políticos comparables, pero aún así es importante señalar que, manteniendo ambas administraciones un mismo criterio indexatorio para no descalzar económicamente al municipio, en aquel tiempo la Municipalidad ejecutaba mucha obra pública y con recursos propios. En la actualidad no es así y Mestre (h) ha prolongado a dos años el proceso de ordenar el municipio luego del desmesurado crecimiento de la planta de empleados y la destrucción del principio de autoridad que se registró en los años de Luis Juez.
Sin embargo, este ordenamiento, que nadie discute como absolutamente necesario, no ha significado achicar la dedicación a sueldos. Y no se trata de que se hayan celebrado acuerdos paritarios dispendiosos, porque si el primero puede haberlo sido, el que se cerró al comenzar 2013 fue razonable al establecer una actualización del 26%.
La sobrededicación a sueldos, la peor atrofia del gasto municipal, no se contuvo por excesivas concesiones de paritarias, como se dijo, sino en ejercicio de facultades subjetivas del poder, como la otorgación de horas extras, prolongaciones de jornada y bonificaciones especiales, por no mencionar la incorporación de nuevos contratados (varios cientos bajo la categoría de monotributistas).
Mestre se planteó como objetivo cerrar el actual ejercicio con una dedicación a sueldos del 61,5%. El Presupuesto 2014 que ayer envío al Concejo Deliberante prevé bajar estos gastos al 56,56%. Es decir, reducirlos en 5 puntos, siempre y cuando en 2013 se logre cumplir el objetivo trazado.
El Presupuesto 2013 fue originalmente de $ 4.150 millones, pero sufrió una rectificación aprobada por el Concejo de $ 350 millones (inclusive hay versiones que indican que habría otra rectificación en puerta). Tomando como base un presupuesto 2013 de $ 4.500, la expansión de los ingresos y el gasto previsionado se estarían acercando al 35%, aunque habría que computar, junto a la actualización de impuestos, la toma de $ 300 millones por emisión de títulos, como lo dispone el cálculo enviado a los concejales.
Las finanzas municipales siguen conservando como fortaleza el bajo nivel de endeudamiento que muestra desde hace años. Una rémora, quizás la única, de las buenas administraciones de Ramón Mestre (p) y de Rubén Martí, y una consecuencia de las imposibilidades políticas que tuvieron Germán Kammerath (1999-2003), Luis Juez (2003-2007) e incluso Daniel Giacomino (2007-2011), por estar el país fuera del mercado de capitales tras el default del 2002. Incluso la disciplina fiscal también es un activo, al menos con el inmobiliario, porque el nivel de incumplimiento es aceptable (no llega al 15%).
Pero la madre de todas las batallas aún pendiente es achicar los gastos en sueldos. A Mestre le quedan dos años para hacerlo. Tiene que contar con secretarios (con autonomía para otorgar per se franquicias como horas extras y prolongaciones de jornada) que asuman esta consigna o que el jefe comunal las imponga a macho y martillo. Como lo hacía su padre.