Octubre rojo: FIT busca saltar del milagro a la banca

Por Juan Pablo Carranza
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ilustra la izquierda (1)
Liliana Olivero, Eduardo Salas y Hernán Puddu recreando una imagen de la Revolución Rusa.

Suena anecdótico la sentencia que fue trending topic en las pasadas elecciones presidenciales: “Un milagro para Altamira”. A la luz del resultado de las primarias -tanto a nivel provincial como nacional- aquella frase amanece como un acierto del marketing político. El Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) parece haber virado de herramienta electoral para sortear las limitaciones normativas a una realidad con base empírica.
Los casi 110.000 votos que obtuvo la coalición de partidos trotskistas (107.378 para ser precisos) en Córdoba, abren una luz de esperanza para alcanzar el objetivo empeñado a principios de este año: “Diputados de izquierda en el Congreso”. Toda una hazaña, más si se tiene en cuenta que en los anales de la historia cordobesa no hubo nunca representes de esta extracción política en ninguna de las cámaras legislativas.
En un cálculo ágil, se estima que es necesario un piso de 150.000 electores para acceder a una diputación. Descontar esa diferencia de 40.000 sufragios es el objetivo que se trazaron Liliana Olivero, (Izquierda Socialista), Hernán Puddu (Partido de los Trabajadores Socialistas) y Eduardo Salas (Partido Obrero) luego de las primarias.
Mientras más achatado sea el resultado en la generales, es decir mientras menos diferencia haya entre las fuerzas, mayores serán las chances que tendrá el FIT de alcanzar un escaño. Si aumenta su caudal de votos y si Unión por Córdoba, que salió primera, no repite su performance de 30 puntos –afectado por las repercusiones de las denuncias que vinculan a narcotraficantes con agentes de la policía-, la izquierda quedaría a unos pasos de depositar a Olivero en el Congreso.
No se trata de una tarea fácil. En primer lugar, desde el FIT apuntan a los votos que el 11 de agosto consiguió el MAS (Movimiento al Socialismo). Por cercanía política, esperan que los 24.508 sufragios se trasladen de manera directa a su boleta. No obstante, no hay que descuidar que en la transfusión algunos se pierdan.
Si conservamos esta suma -no muy precisa-, a la izquierda le haría falta conseguir 15.000 nuevos votantes para llegar al piso estimativo fijado anteriormente. Una cifra que parece estar a tiro de cualquier operativo de campaña.

Despliegue
¿Dónde buscarlos?, es la pregunta que surge entonces. En principio hay tres segmentos donde puede permear la propuesta del FIT. Sin ponderar ninguno: el obrero, el estudiantil y el público que pone en valor el discurso denunciante. Precisamente allí estará dirigido el tramo final de la campaña.
Este fin de semana, la juventud cerrará su etapa proselitista en la UNC con un festival. En la Universidad la izquierda tuvo una activa participación. El electorado estudiantil es muy valioso. Además allí también pude rasparle algunas décimas a la exrectora Carolina Scotto, presionando por izquierda al electorado más progresista.
En las fábricas está el sujeto ideal del programa del FIT: el obrero. En la recta final, los candidatos recorrerán las principales plantas automotrices, señalando la crisis que afecta al sector y las suspensiones previstas para el último bimestre del año.
El otro segmento al que apuntan es más heterogéneo. Intentarán alcanzar al electorado más afín a los discursos denunciantes. Las viudas que dejó el juecismo tras la magra elección que cosechó Ernesto Martínez serían un buen aporte para alcanzar el piso de los 150.000 votos.
En función de estos tres auditorios están diseñados los próximo spots de campaña. Críticas a la instalación de Monsanto, advertencia por las suspensiones en el sector automotriz y la denuncia por el narcoescándalo serán los ejes durante el cierre de la empresa electoral.
En el 2011, el tramo a diputados del FIT consiguió 78.373 sufragios, y en menos de dos años aumentó en 30 mil sus electores; arrancar un plus el próximo 27 de octubre no estaría fuera de los límites.
Este fin de semana, los tres partidos analizarán de qué manera concluirán la campaña. Sabiendo que el fuerte es la capital – aquí obtuvieron casi el 10 porciento -, en esta última etapa, Olivero y compañía buscaron apuntalar el interior. No obstante el cierre seguramente será en esta ciudad.

Contexto nacional
Esta realidad de factibilidad electoral del FIT se replica en varios puntos del país; en algunos aún con posibilidades más concretas de acceder a una diputación. En provincia de Buenos Aires, la izquierda ya tiene asegurado un escaño, el de Néstor Pitrola, y va por su segundo. En Mendoza- con mayores chances-, Salta, Capital Federal y Neuquén también buscan hacerse de una banca. También apuntan a sumar legisladores provinciales.
En el mejor de los escenarios, el FIT podría tener su propio Octubre y alcanzar un bloque en la cámara baja con 6 integrantes.