El ritual de lo genuino

Por Santiago Pfleiderer
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juaniñaki2Tiritaba de chuchos mientras en algunos lugares de Córdoba se sentía un temblor proveniente de las sierras. Tirado en la cama, con el termómetro bajo las axilas y con unas anginas que no me permiten salir de mi hogar, apagué el televisor y encendí el equipo de música. Saqué de mi bolso el CD y me puse a observar la cajita del disco. Es que hace unos días recibí Orgánico, el nuevo disco de Juan Iñaki, uno de esos artistas que año a año, disco a disco, demuestra que la vocación artística ligada al compromiso con la tierra y con el tiempo que le toca vivir, más que coherencia es una forma de vida.
Hace varios años me encontré con Juan Iñaki en una fiesta donde eran casi todos músicos, habían tocado en un evento gratuito y al aire libre en el Paseo del Buen Pastor, la típica Misa Criolla navideña. El clima era absolutamente perfecto.
En la zapada se fundían guitarras con charangos, instrumentos de percusión, flautas, voces y risas. Era una noche increíble, muy clara y luminosa. En los paladares había gusto a vino y a fernet.
En un momento de la noche, la dueña de la casa apagó todas las luces y presentó un ritual. Quedamos todos bajo la tutela de las estrellas y la luna. La chica vino con una vasija grande de barro y la puso al medio de una ronda que habíamos hecho, en medio del patio. La vasija contenía aguardiente, café, azúcar y cáscaras de naranja. La anfitriona prendió fuego el alcohol dentro de la vasija y la poción ardió.
Cada uno de los que estábamos allí teníamos que pasar y revolver con un cucharón la mezcla encendida en llamas azules. La idea era que cada uno quemara todo lo malo del año que se iba para comenzar el año entrante con el alma y la conciencia limpia. Cuando el fuego se apagara había que tomarse el brebaje caliente que era todo lo bueno que quedaba de ese año. Esa noche quemamos las guerras, el odio, el rencor, el desgano, el desengaño, los amores perros, el desamor, el egoísmo, la avaricia, la muerte, el hambre y la pobreza, la ignorancia, la corrupción, el valor de lo económico por sobre las relaciones humanas, la complicidad y el silencio.
El mismo Juan Iñaki con el que compartimos esa experiencia tan bella, el próximo 5 de octubre presenta Orgánico, su cuarto material discográfico. Juan Ignacio Berecíbar (como figura en su DNI) viene desarrollando una brillante carrera como cantante de folklore ya que es dueño de una de las voces más hermosas y características en el género.
Juan editó su primer disco titulado Qué Hermoso Sueño en el año 2000 de manera totalmente independiente. Luego, bajo la tutela del sello internacional EMI, grabaría Yo Soy Juan. En el año 2008 editó íntegramente su tercer disco titulado De la Raíz a la Copa y en unos días presentará su cuarto disco.
Más allá de su excelente carrera, la importancia de Orgánico radica en que es el primer disco en el que Juan Iñaki encara el papel de autor de los temas que lo componen. Trece hermosas canciones frescas y descontracturadas hacen de Orgánico un disco para disfrutar a pleno. Además, un bonus track (“Força estranha”) nos remite a las épocas en las que Juan Iñaki se desempeñaba en la banda Caixa da Música interpretando la más bella música brasileña.
Juan Iñaki, además de pisar los más importantes escenarios del país y de Europa, ha colaborado con muchísimos músicos excelentes como Mario Díaz, Damián Verdún, Eduardo Spinazzi, Franco Luciani, Suna Rocha y Cecilia Mezzadra.
El cantante nos invita a la presentación de su cuarto disco titulado Orgánico. El ritual será el próximo jueves 5 de octubre en la sala Agustín Tosco de Luz y Fuerza (Deán Funes 672). Las anticipadas se consiguen en Disquerías Edén.
Canciones donde florece la vida, pantallazos de recuerdos y aromas de la cotidianeidad. Lo inmortal en lo simple. La música nos convoca a un nuevo ritual.