Una sonrisa para no llorar la lenta liquidación de la Gremial San Martín

Por Gabriel Osman
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Alberto Geraiges interventor de la Gremial San Martín.
Alberto Geraiges interventor de la Gremial San Martín.

Los 27 meses que lleva ya la intervención de la Gremial San Martín son motivo de constantes reclamos de los no docentes de la UNC. Pero mientras algunos prefieren el tono airado, otros optan por la ironía y por desdramatizar la prolongación de un conflicto que cada vez se parece más a la liquidación del sindicato que a un proceso de normalización. No de otra manera deben interpretarse los dos clasificados, anónimos, aparecidos en la edición del miércoles del diario La Voz del interior, que hacen una oferta inmobiliaria y un pedido laboral:
“Nueva Córdoba Gremial San Martín s/actividad comparte amplio local Peredo 1233 $700. Información a [email protected] [email protected]
Alberto Geraiges incorpora no docentes con probada obediencia a autor universitario con experiencia en repartos en UNC/Ministerio de Trabajo. $ 5.000 medio día. Enviar currículum a [email protected] [email protected]
En Peredo 123 tiene sus oficinas el puntano Alberto Geraiges, que funge por segunda vez en pocos años como interventor del gremio no docente en representación del Ministerio de Trabajo de la Nación. Es obvio que el clasificado no busca ningún inquilino para cohabitar la sede, sino que risueñamente dice que el inmueble está vacío, que el interventor viene una vez cada 15 días y que la Gremial San Martín hoy no existe.
El segundo clasificado es de redacción más hermética aunque también indubitablemente irónico. Podría estar refiriéndose al proceso de efectivización de contratados, a la incorporación de nuevos o al reparto de favores. No se alcanza a discernir. Debe tenerse presente que el interventor normalizador lleva adelante un proceso de consolidación de pasivos a través de una convocatoria de acreedores, que demandan una suma cercana a $ 10 millones contra un gremio que ni sede tiene y sólo cuenta como activo los $ 400 mil de cuota sindical que aportan mensualmente sus afiliados.
Geraiges llegó a Córdoba en junio de 2011 como interventor designado formalmente por el ministro de Trabajo de la Nación, Carlos Tomada, pero en realidad es un representante político de Nelson Farina, el secretario general de la Fatun (entidad de 2º grado de los no docentes), que en los últimos tiempos se ha transformado en factor decisivo del comportamiento de los no docentes repartidos en los organismo de gobierno de la UNC.
Además de haberse corrido en su alineamiento gremial desde el moyanismo hacia sindicalismo filo K, es un muy buen amigo del decano de Ciencias Médicas, y en la Asamblea Universitaria del 23 de marzo bajó línea para que los 13 votos no docentes vayan a parar a la candidatura de Francisco Tamarit, luego del brinco político que diera, Gustavo Irico, el dirigente más imprevisible que ha existido en la UNC en los últimos 30 años de cogobierno.

clasificado
Por estos días no hay ni siquiera versiones de comicios no docentes, luego de algunos comentarios que señalaban la posibilidad de realización antes del 27 de octubre –ya imposibles- y de un reposicionamiento de Enrique Lastreto en la lista de candidatos. Luego de estas últimas y cada vez más desfallecientes señales de vida, hay un silencio de radio total, apenas interrumpido por risueñas “ironías clasificadas”.

Farina en la Fatun, Irico en Médicas (esta Facultad cuenta con la mitad de los no docentes de la UNC), Martín Gill en la Secretaría Nacional de Políticas Universitarias, y el rector Francisco Tamarit, más la ex rectora y hoy candidata a diputada Carolina Scotto, han trazado los designios de un gremio que lenta pero sostenidamente se desliza a su desaparición.
Alternándose cada uno a su momento ante la cartera laboral u otros despachos más empinados aún del gobierno nacional, para influir en la Gremial, se estiró excesivamente el proceso de normalización, hasta que se fijó la primera fecha para comicios normalizadores: 8 de marzo. Pero 48 horas antes fue suspendido para el 17 de mayo, porque Tamarit no quería ruido antes de la Asamblea. Lo que en realidad quería era un gremio intervenido y con la Fatun pidiendo a los consejeros no docentes que se encuadren y lo voten.
En vísperas del 17 de mayo volvió a suceder más o menos lo mismo. El argumento que en aquel momento se escuchó fue que Gerardo Fernández, el candidato del acuerdo Carlos Vallejos-Jorge Di Marco (dueños del 80% no docentes en la UNC), era radical y, por eso, inconveniente para el áspero paladar peronista de Farina. Esta fue una versión no verificada pero insistente.
Por estos días no hay ni siquiera versiones, luego de algunos comentarios que señalaban la posibilidad de comicios normalizadores para antes del 27 de octubre –ya imposibles- y de un reposicionamiento de Enrique Lastreto en la lista de candidatos. Luego de estas últimas y cada vez más desfallecientes señales de vida, hay un silencio de radio total, apenas interrumpido por risueñas “ironías clasificadas”.