Por turismo salen los mismos dólares que por compra de energía



Por Gabriela Origlia

turismo-onlineLas importaciones de combustibles no dejan de crecer; en agosto –impulsadas por el frío- aumentaron el 103% en agosto y alcanzaron los US$ 1.548 millones, según datos oficiales. Ese salto impactó de lleno en el superávit comercial, que cayó 59,1% el mes pasado. La compra de energía explicó, según la consultora Abeceb.com, el 72% del incremento de las importaciones, acumulando en el año US$ 9.029 millones. Entre enero y agosto el rojo energético totaliza US$ 5.410 millones y el 2013 cerraría en unos 2013.
Este dato –preocupante para las finanzas nacionales- tiene un mellizo, el déficit de la balanza turística que este año tendría el mismo nivel. En el primer semestre de este año el rojo del sector suma US$ 3.514 millones, casi 20% más que en el mismo período de 2012. A diferencia de lo que sucede con la energía, este problema es más fácil de resolver aunque con medidas antipáticas para quienes viajan. Son las alternativas que, desde el Gobierno, vienen negando en los últimos meses: subir el plus a cuenta de Ganancias que ya se paga o directamente desdoblar el mercado cambiario y establecer un dólar turista.
En 2006 el superávit del sector energético explicaba la mitad de todo el superávit comercial. Ahora las cifras son otras y para resolver el problema de abastecimiento los tiempos son más largos. Los expertos estiman que se requerirán no menos de cuatro años desde que se empiece a invertir para que las importaciones de combustible bajen significativamente.
Frente a este panorama, el país sigue necesitando dólares que cada vez son más difíciles de conseguir. En los primeros ocho meses del año se perdieron unos US$ 7 mil millones de reservas no sólo por el pago de deuda sino por otras “filtraciones” que tiene el modelo y que se van cubriendo con estos recursos. Dante Sica, titular de Abeceb.com, apunta que el Gobierno se enfrenta a un dilema político y económico: “No puede cortar las importaciones de energía sin provocar un impacto en la actividad económica y tampoco puede estrangular las importaciones sin afectar la producción industrial”. Es decir, lo que le queda en el medio de las restricciones que él mismo fue imponiendo es frenar el drenaje de dólares por turismo.
Desde la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba, su presidente Norberto Delfino explicó esta semana en este mismo medio que las trabas a las importaciones ya están afectando el nivel de actividad de muchas empresas e incluso hay algunas que deciden dejar de participar en licitaciones por temor a no poder cumplir los requisitos. Las más grandes cuentan con más posibilidades de salir del laberinto a través de reclamos y reuniones con funcionarios, pero las Pymes tienen menos fuerza. De todos modos, los economistas admiten que podría haber una profundización en las limitaciones de las autorizaciones a importar porque los US$ 10 mil millones de superávit en la balanza comercial constituyen un objetivo cada vez más complicado de lograr.
Sica plantea, sin embargo, que ese estrangulamiento tiene un límite ya que hay importaciones que son claves para sectores como el odontológico y el de la salud en general, y su freno traería aparejado problemas sociales. Por el lado económico, sintetiza: “Las importaciones de bienes de capital de hoy son producción de mañana, por lo que no se pueden cerrar todas las puertas sin terminar por frenar la actividad”.
“El Gobierno generó un problema y lo debe resolver. Podemos discutir cómo llegamos hasta acá, pero lo cierto es que estamos en este lugar y lo más seguro es que se terminen usando las divisas que se necesitan de los únicos lugares donde se pueden buscar”, comenta Sica en referencia a que dólar turista puede tener novedades después de octubre.
En junio, ante las primeras versiones de que el recargo del 20% para el dólar tarjeta subiría, el administrador federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray, salió a negar de plano la posibilidad. La lógica y la falta de dólares indican que no hay margen para seguir subsidiando a quienes viajan y gastan en el exterior mientras puertas adentro del país se hacen cada vez más piruetas para tratar de conseguir divisas.