Rector votó con oposición concursos en Agronomía

Por Gabriel Osman
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_MG_5820El Consejo Superior de la UNC tuvo ayer una de sus actuaciones más raras de los últimos tiempos, al resistirse y objetar el oficialismo el llamado a cubrir ocho cargos docentes en la Facultad de Agronomía (entre titulares, adjuntos y asociados), y votar luego a favor varios decanos cercanos a Francisco Tamarit y hasta el propio rector la iniciativa, que ya venía con asentimiento en el Consejo Directivo de la unidad académica y con despachos favorables de las comisiones del máximo organismo de gobierno que intervinieron en el análisis del proyecto.
La rareza más interesante fue la del propio Tamarit, por la importancia de su cargo y por los argumentos críticos que esgrimió sobre el llamado antes de dar su afirmativo. La votación final terminó con 19 votos a favor, 14 abstenciones y 3 en contra.
La “derrota” de Tamarit es interesante y fértil para lecturas. Primeramente, él y los decanos oficialistas que lo acompañaron se hubieran expuesto a un costo importante vetando la realización de concursos en una universidad por décadas ubicada muy por debajo de las exigencias de la Ley de Educación Superior (70% de los cargos). Tan crónico llegó a ser el problema que sólo pudo superarse durante la gestión de Carolina Scotto, con la derogación parcial del sistema instituido por la Reforma del 18 y su sustitución con un mecanismo controvertido: control de gestión interno hecho por pares de los docentes de la misma casa de estudio.
Como rector, Tamarit hizo lo que debía, pero mucho de lo que sucedió en el debate fue consentido y hasta alentado por él, logrando instalar en el micro clima interno de la UNC una sospecha –usó esta palabra y luego la corrigió- sobre la calidad del llamado, una circunstancia poco frecuente en el Consejo Superior.
El propio Tamarit dijo al cerrar el debate que él como hombre de ciencia sabía del principio de causalidad y de las correlaciones, por lo que no era ingenuo como para ignorar lo que subyacía en las discusiones.
Dos anotaciones sobre estas palabras: 1) Tamarit casi confesó con estas palabras un prejuicio muy arraigado en los hombres de las llamadas ciencias duras, en el sentido de que los que de allí provienen son efectivamente inteligentes, dejando un peldaño más abajo, tal vez con ignorancia supina, al resto de los saberes que imparte la propia UNC, que probablemente, según sus palabras, forma hombres por lo menos incautos; 2) Las sospechas políticas sobre la oportunidad de los llamados a concurso –dejar presuntamente docentes en aptitud de competir en las elecciones decanales de 2014- pueden ser dirigidas por igual a quienes intentaron bloquear estos llamados para potenciar las posibilidades de otros profesores cercanos al Rectorado.
Al respecto debe puntualizarse que el secretario general de la UNC, Alberto León, el hombre con más poder en la Universidad luego del rector, es docente de Agropecuarias, y estaba más que enterado del funcionamiento de un grupo interclaustros que llevó el estandarte de las críticas y que se opuso al llamado.
Tampoco se ignora que la vicedecana de Agropecuarias, Susana Heredia, piloteó la formación del interclaustros a instancias del ex hombre fuerte de la Facultad, Daniel di Giusto. El múltiple agrónomo (cuatro veces decano y dos vicerrector- fue el que impulsó que su vicedecano, Daniel Peiretti, fuera su sucesor en el cargo. Como en 2014, por las nuevas exigencias estatutarias, no puede estar en la fórmula más de dos veces seguidas, el próximo año estará inhibido. Esto lo debería colocar otra vez a Di Giusto en la grilla. Pero esto difícilmente suceda, porque ha perdido casi todo el poder que otrora tenía y porque Peiretti da señales de tener sus propios designios.
Ante esta circunstancia, pareciera que Di Giusto está decidido a serle funcional al grupo que hoy gobierna la Universidad y repetir casi linealmente la estrategia de 2007, cuando en la Asamblea Universitaria de aquel año le puso los primeros 19 votos a Carolina Scotto.
Di Giusto no estuvo en el debate. Si hubiera estado allí hubiera escuchado palabras cordiales dedicadas después de las escaramuzas del debate, a Peiretti y al hombre fuerte hoy en Agropecuarias, el secretario general Daniel Conrero.