Tamse + Juez = la Córdoba que no fue



Por Gabriel Osman
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DPP_0112La Tamse ya es historia. Por un capricho administrativo quedan los troles con el nombre de Tamse Residual. Fueron instalados antes, en 1989, por el mejor intendente que haya tenido Córdoba en su historia reciente. Nunca fueron pensados como un servicio redituable. En todo caso, nacieron ideados como un servicio subsidiado –a la manera de lo que son los subterráneos- con un beneficio en términos de medio ambiente.
La Tamse como tal fue creada en julio de 2002 ante la huida sin notificación previa de la empresa Ideal San Justo, tras la fallida licitación de Germán Kammerath, y siempre como una solución provisoria (su primer estatuto preveía sólo dos años de existencia) hasta que pasara la más duro de la peor crisis económica que ha conocido el país y que en Córdoba significó un derrumbe del corte de boletos (de 700 mil diarios a 260 mil). Después, sí, vino la administración de Luis Juez que modificó el estatuto previendo una empresa de 99 años y comenzó a acumularse un déficit monumental sufragado, por supuesto, con el dinero del municipio.
Merced a una administración prudente, este déficit no siguió progresando cuando ingresó Alberto Giménez, y se clavó en $ 100 millones al año. Es simple aritmética que sus once años de vida, la Tamse le sacó más de 1.000 millones de subsidios a la Municipalidad de Córdoba. Y eso sin sumar los que recibe de otras jurisdicciones (Nación); los $ 350 millones de déficit que deja y que deben ser conjurados también por el municipio; los $ 20 millones de los juicios de 700 choferes que reclamaron diferencia de haberes, con patrocinio en la mayoría de los casos del ex radical, ex juecista y seguramente ya ex político Miguel Angel Ortiz Pellegrini, por enumerar sólo los números más expresivos de este desastroso emprendimiento público.
Y esto sólo contabilizando la parte económica, porque el servicio ha sido pésimo con la flota nueva original y con la nueva, ya también desvencijada en sus días finales. Ninguna empresa ha hecho tantos paros en estos años como la Tamse, y esas medidas fueron sufragadas por los usuarios, en estos casos en forma directa, utilizando medios alternativos y de apuro, siempre más caros.
A menudo se le ha achacado a Juez haber incorporado 4.500 agentes, sin concurso alguno y de pésima calidad laboral. Justo es decirlo, esto es una verdad a medias. De pésima calidad laboral es rigurosamente verdad, salvo excepciones que siempre existen. Pero la cantidad puede ser revisada.
En principio, Rubén Martí dejó 7.500, un poco más de 1.000 que Mestre, que en sus ocho de gobierno dejó a su sucesor el mismo plantel que recibió: 6.300 agentes. Kammerath quiso hacer incorporaciones, pero el Suoem y después Juez se los voltearon a todo. Dejando de lado la descualificación que se produjo, esa planta, ya abundosa, subió a 10 mil, por obra y gracia de una duplicación de las vacantes que había dejado un régimen de jubilación anticipada que impulsó el gobierno provincial y al que se adhirió la Municipalidad.
Ese excedente de 2.500 agentes, al módico sueldo de $ 10 mil pesos promedio (con cargas sociales), hace en once años $ 3.575millones, más de un presupuesto municipal completo. Es decir, el despropósito de la Tamse y el asiático crecimiento de la planta municipal se comieron más de $ 6.000 millones (el presupuesto en ejecución es de $ 4.000 millones).
El segundo año de Ramón Javier Mestre es mejor que el primero. Era previsible y es comprensible. La desaparición de la Tamse, más incluso que la incorporación de 200 nuevos colectivos, es el hecho más auspicioso. Pero imagínense cuánto se podría haber hecho en la ciudad con $ 6.000 millones, cuando el indigente Mariano de Juan (Secretario de Desarrollo Urbano) cuenta para obras con apenas $ 150 millones al año, si se le desagregan, como corresponde, las horas en sueldo de las áreas operativas.
Este ejercicio contrafáctico –no verificable pero razonable- nos puede ayudar a imaginar lo que hubiera sido Córdoba sin el tsunami llamado Luis Juez. Y atención: 1) Los costos todavía no han terminado porque muy pocos de los que con él ingresaron se van a ir antes de jubilarse. 2) Juez tiene votos aún como para soñar en 2015 volver a ser intendente.