Encuentro de dos ex Guardia de Hierro en el Vaticano



ilustra el papa y de la sotaEn la agenda del gobernador José Manuel de la Sota asoman compromisos de alto significado, especialmente para la comunidad católica.
El 14 de septiembre se realizará la ceremonia de beatificación del Cura Brochero en Traslasierra, y acaba de confirmarse para fecha próxima la audiencia que el Papa Francisco le concedió al mandatario provincial en el Vaticano.
Tal como lo había señalado diario Alfil la semana pasada, la gran festividad popular para destacar la tarea de Brochero se meterá “sin querer queriendo” en plena campaña.
Como si eso fuera poco, De la Sota visitará a Francisco y conseguirá una foto de alto significado político y social, aunque se supone que el mandatario se cuidará de que esa audiencia no se trate de un ingrediente más de una campaña electoral, como lo hizo la presidenta Cristina de Kirchner con su candidato bonaerense Martín Insaurralde, empapelando todo Buenos Aires con la foto tras el encuentro en Brasil.
La figura del Papa Francisco por estos días tiene un impacto enorme en el mundo, especialmente en Latinoamérica y ni que hablar en Argentina.
Más allá del estilo sencillo del Sumo Pontífice, que llega a la gente como si fuera la palabra de un cura de barrio de otros tiempos, el encuentro tendrá un significado político enorme. No hay que olvidar su condición de crítico, desde el Arzobispado de Buenos Aires, de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, y de ser considerado un “enemigo de la Casa Rosada” por aquellos tiempos. Además, como le gusta decir de manera colorida y cierta al intelectual Jorge Asis, hoy el Vaticano es la nueva Puerta de Hierro de la política argentina.
Francisco, cuyo nombre de bautismo es Jorge Bergoglio, tiene una historia intensa de compromiso social y en su currículum aparece su cercanía al peronismo, identificado con la agrupación Guardia de Hierro, que tenía una clara orientación de centroderecha.
Precisamente ese espacio es el que cobijó durante su formación como dirigente al propio gobernador De la Sota (antes de ser “la Renovación” en los ochenta).
Por tal motivo no sería exagerado decir que el 2 de octubre en el Vaticano compartirán una audiencia dos “viejos” Guardia de Hierro.
¿Cuántos minutos compartirán? ¿De qué temas hablarán? Nadie los sabe, probablemente ni los protagonistas, pero seguro que dialogarán sobre el país, de Córdoba, de política y de los sectores vulnerables que siguen abundando en Argentina.

Bergoglio militante
En el libro “Guardia de Hierro” que escribió el periodista Alejandro C. Tarruella (editorial Sudamericana), se hace referencia a la participación política de algunos sacerdotes en la década de setenta.
El punto 7 del capítulo IV se denomina “Ahí vienen los curas” y comienza diciendo: “Julio Bárbaro estudiaba simultáneamente Agronomía y Ciencias Políticas y era uno de los tipos más mediáticos del panorama estudiantil, junto a Roberto ´Pajarito´ Grabois, el líder del Frente Estudiantil Nacional (FEN). Presidía el humanismo en El Salvador desde el ´66, donde los jesuitas tenían al menos dos líneas: una, que iba en camino de la formación de los Montoneros –a la que no era ajeno el jesuita Alberto Sily- y otra que lideraba Jorge Bergoglio, cura peronista cercano a Guardia (de Hierro), que llegó al Arzobispado luego de actuar en favor de muchos militantes en los años de la dictadura”.

Córdoba y el Papa
Para Francisco, Córdoba no es un punto más de la geografía argentina. Aquí fue cobijado en la Manzana Jesuítica durante dos años, a comienzo de los ochenta, en plena dictadura. Llegó luego de haber cumplido su función de Provincial de la Orden Jesuita en esta parte de Latinoamérica, donde mantuvo un alto compromiso con la atención a los pobres. Esta fue una de las razones por la cual fue apartado del cargo y permaneció con un perfil bajo en la ciudad. Pero aun así mantuvo firme sus convicciones y se dedicó a visitar a los presos en las cárceles y enfermos en los hospitales, llevando una vida austera. Todavía algunos que lo trataron por aquellos días, recuerdan las humildes alpargatas que asomaban bajo su sotana.
¿Tendrá curiosidad el Papa de saber cosas de la Córdoba de estos días? ¿Le preguntará a De la Sota por amigos o conocidos que quedaron aquí? ¿Qué será lo que más recuerda Francisco de la ciudad que lo tuvo como ilustre vecino durante dos años, durmiendo en la más modesta de las habitaciones de la manzana ubicada en pleno centro de la ciudad?
El ciclo kirchnerista se va diluyendo y su recta final serán los dos años que queden tras las próximas elecciones de octubre, donde probablemente vuelva a tener una performance tan floja como la de agosto.
La gran mayoría supone que en 2015 otro peronista podría ser Presidente de la Nación y, de ser así, también los analistas creen que la orientación se inclinaría esta vez hacia la centroderecha.
De la Sota conseguirá quizá la foto más importante de su extensa carrera política. Se verán el Papa y el Gobernador de Córdoba. En el fondo, se tratará de un encuentro de dos viejos Guardia de Hierro.