El fantasma de Armonía Liropeya Etchepare Locino



Por Luis E.Altamira
luisaltamira@hotmail.com

pag 15-Somers-240La escritora Armonía Somers, de fechas de nacimiento que van de 1914 a 1930, nació el 7 de octubre de 1914 en Montevideo. Su verdadero nombre era Armonía Liropeya Etchepare Locino, el cual decidió ocultar en 1950, en el momento de publicar “La mujer desnuda”, novela altamente erótica que, estimaba, desencadenaría feroces ataques del conservador mundo literario de la capital uruguaya (tras la edición, no pocos pensaron que Armonía podía ser, en realidad, un hombre -o un grupo de ellos- vanguardista).
De padre anarquista y anticlerical y madre católica, la muchacha había sobrevivido a la indigesta de Kropotkin, Darwin y Dante Alighieri (autores de libros, todos, tomados de la biblioteca de su padre) cuando se recibió de maestra, en 1933. Enseñó en diversas escuelas, trasladando su experiencia a publicaciones pedagógicas de inmejorable acogida, en las que abordó temas como la adolescencia escolar (“Educación en la adolescencia”), la delincuencia juvenil (“La antisocialidad juvenil en Uruguay”) y otros.
En 1950 participó en el Seminario Interamericano de Enseñanza Primaria de la OEA y la UNESCO, representando a su país (en 1960, sería convocada por el gobierno de Francia para estudiar sus centros de reeducación e instituciones penitenciarias; ese mismo año recibiría una invitación especial para participar en el Segundo Congreso de las Naciones Unidas para la Prevención del Crimen y el Tratamiento de los Delincuentes, realizado en Londres. Y así). Queremos decir que la señorita Etchepare (señorita en 1950) era una pedagoga de renombre cuando la Somers, su otro yo (¿su otro yo? ¿no será que el más cuerdo es el más delirante, como dice Charly?), comenzó a trastornar la medianía chicha de la intelectualidad montevideana con la publicación de “La mujer desnuda”.
Después del debut, vino el libro de cuentos “El derrumbamiento”. El día de 1953 que lo llevó a la imprenta, conoció a Rodolfo Henestrosa, dueño de la misma, con quien se casaría en 1955. Armonía volvería a publicar como Somers recién en 1963. En 1965, antes de poner en circulación su segunda novela, “De miedo en miedo”, comenzó a alternar su vida capitalina (vivía en el piso 12 del Palacio Salvo, el único rascacielos de Montevideo) con Somersville, una casa que había mandado a construir en Pinamar, balneario distante unos 30 kilómetros.
En 1969 publicó otra novela,”Un retrato para Dickens”, inspirada en una fotografía de una huérfana de diez años, en cuyo rostro vio reflejada la imagen de Oliver Twist, protagonista de la segunda novela del escritor inglés. Recibió por ella el Premio Intendencia Municipal de Montevideo. A fines de ese año, enfermó de quilotórax, dolencia de lenta y dolorosa recuperación. De esta experiencia surgiría una novela monumental, “Sólo los elefantes encuentran mandrágora”, publicada en 1986.
En 1971, Armonía se retiró como Etchepare (esto es, de la función pública) y pasó a ser la Somers, a full. En la década del ´70 su obra comenzó a ser traducida al inglés, francés y alemán. En 1982, dos días antes de fallecer, su esposo le hizo un regalo de despedida, la edición de “Tríptico darwiniano”, de 300 ejemplares. Armonía murió doce años después, a los 79 años. En “El hacedor de girasoles”, libro póstumo y homenaje a Jorge Luis Borges, Hieronymus Bosch, Virginia Wolf y Vincent Van Gogh, la Somers dice: “Alguna madrugada me habré levantado -de día imposible- a decirles me voy pero me quedo. No dejen de quererme. Eso es lo que importa”.