Nuevas empresas trabajarán con una flota de 390 colectivos



Por Yanina Passero
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ilustra la tamse  con mestreEn quince días, la Municipalidad le bajará la persiana a una empresa cuyo déficit operativo en 2012 se situó en el orden de los 100 millones de pesos. La estatal Tamse dejará de trasladar al 40 por ciento de los usuarios del sistema de transporte urbano para dar paso, antes de lo que se preveía, a las nuevas preadjudicatarias Ersa y Autobuses Santa Fe. El intendente Ramón Mestre comunicó en la mañana de ayer que el primer día del próximo mes las firmas litoraleñas se sumarán a las tradicionales prestadoras, Coniferal y Ciudad de Córdoba, para explotar a través de una Unión Transitoria de Empresas (UTE) los corredores que cubre a la actualidad la firma dirigida por el radical Alberto Giménez.
Si bien los resultados de la reingeniería que planea la gestión en el sistema de traslado de pasajeros podrán observarse recién en marzo del año que viene, la gestión prefirió autorizar la firma de un contrato de prestación precaria con el objetivo de mejorar las condiciones de circulación de los pasajeros en lo inmediato; decisión que posiblemente también contenga la voluntad de hacerle un guiño al electorado de cara a las generales de octubre.
Lo cierto es que desde la fecha señalada, los recorridos que cubre a duras penas la Tamse –ya sea por el estado de la flota o el humor sindical del momento- recibirán un refuerzo cuantificable que redundará en la calidad de la prestación. El secretario de Transporte del municipio, Juan Pablo Díaz Cardeilhac, anticipó a Alfil que la UTE operará con 390 unidades.
Componen el total, 200 vehículos a estrenar que formaron parte de la oferta económica que Ersa y Santa Fe realizaron en el proceso de licitación, a disposición desde el 31 de julio. El término fijado no fue azaroso, pues formó parte de las conversaciones llevadas adelante en el Ministerio de Trabajo con UTA, donde se planteó la necesidad de mejorar el servicio y la posibilidad de establecer una etapa de transición para la incorporación de los coches. Por su parte, la Municipalidad alquilará 190 colectivos, activos de la Tamse, a un monto que aún sigue en estudio por parte de las autoridades de Transporte.
El anuncio oficial que pretende poner un punto final a la incertidumbre que rodea el sistema de transporte cordobés no estuvo exento de polémica que, con seguridad, reviste un carácter anecdótico si se pasa revista sobre los escollos que tuvo que afrontar Mestre para sustanciar el proceso licitatorio a casi dos años de gestión. En la nómina de ejemplos la UTA se lleva el primer puesto del podio. Solo basta con recordar el festival de asambleas de los choferes durante la embestida antiprivatista de la que hoy quedan tímidos militantes, la quema de 10 colectivos o la destrucción de la cristalería del Palacio 6 de Julio durante una movilización.
Ante la difusión de imágenes de 50 colectivos ploteados en un playón alquilado por Ersa, cuando aún no se había tomado estado público la preadjudicación, la gestión se vio en la necesidad de refrescar algunas condiciones del proceso para evitar confusiones. Como se dijo, independientemente de la decisión final de la comisión de adjudicación, la compra de unidades cero kilómetro formó parte de una condición fijada en el pliego de licitación y clausula inapelable en la negociación con el gremio de los choferes sensible por el resguardo de las fuentes de trabajo.
Es probable que las empresas interesadas se hayan arriesgado con la transacción porque contaban con información “filtrada” del poder concedente del servicio. Al fin y al cabo, los despachos de la comisión no forman parte de un sistema blindado y, además, públicamente se conocía que las empresas cumplían con las expectativas del municipio.

Cabos sueltos
Al asunto anterior se sumó, en la misma mañana del anuncio oficial, el bloqueo de la punta de línea de avenida General Mosconi por delegados de Tamse, alentados por la inminente disolución de la empresa y su incorporación en el ámbito privado. Sucede que en pocos días, las condiciones de juego serán otras y qué mejor oportunidad que presionar para la solución de conflictos de pequeña escala.
Ayer los choferes decidieron abrir un foco de conflicto que estaba prácticamente zanjado. Los dirigentes sindicales exigieron la contratación de 60 “cubre licencias”, a quienes no se les renovó el vínculo laboral por no cumplir con las expectativas. Cabe recordar que hace pocas semanas atrás, el directorio contempló la situación de 33 agentes y decidió incorporarlos de forma gradual. Los delegados sabían que la situación de los defendidos de ayer era insalvable, no obstante, decidieron dar fuerza al reclamo con la interrupción del servicio durante más de dos horas. Al mismo tiempo, el secretario general de UTA, exigía a las actuales prestadoras la cancelación del pago de horas extra adeudas.