El 1 de Vilas se sigue discutiendo



Por Juan José Antonelli
juanjo.antonelli@gmail.com

vilas numero 1Una aclaración a modo de prólogo: Este artículo abundará en explicaciones que con el sistema actual de ranqueo podrán parecer exageradas pero son necesarias para comprender puntualmente porqué, a 36 años, aún existen dudas de si Guillermo Vilas fue, en 1977, número 1 del mundo o no.
La principal diferencia con el ranking actual es que el vigente entre 1973 y 1990 se calculaba un par de veces al año en base a un promedio de resultados. Lo hacía a mano una empresa norteamericana, sumando puntos de torneos que se disputaban en distintas partes del mundo, con cuadros de 32, de 16 y hasta de 4 jugadores!. Si, se podía ser campeón de un torneo jugando solo 2 partidos.
Está claro que no todos los torneos tienen el mismo peso específico. Ganar un Grand Slam implica sumar una determinada cantidad de puntos. Y de ahí hacia abajo, según la magnitud de cada competencia. Jimmy Connors, número 1 a lo largo de 1977, ganó ese año un torneo en el que participaban 8 jugadores (Dallas) y perdió dos finales en donde jugaban 4 (Pepsi Grand Slam y el WTC Challenge). No ganó ningún Grand Slam.
En 1977, Connors eligió sus torneos de manera muy cuidadosa. Para el sistema de cómputos, jugó solo 15 y sumó 897 puntos, alcanzando un promedio de 59,8 unidades porcentuales. Vilas jugó mucho más: 28 torneos en total. Ganó 16 (récord aún vigente) alcanzando un total de 1610 unidades. En la división quedó dos puntos debajo de Connors: 57,5 %.

ATP niega revisionismo histórico
Un vocero de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) dijo esta semana que pasó que “aunque el sistema de ranking fue evolucionando a lo largo de los años, la ATP no tiene previsto recalcularlos retrospectivamente bajo ninguna forma”. Lo hizo luego que el rumano Ion Tiriac (exentrenador de Vilas) y el sueco Mats Wilander (exjugador número 1 en 1988) apoyaran el reclamo del argentino.
El próximo 23 de agosto el ranking mundial masculino cumplirá 40 años: fue en 1973 cuando se comenzó a clasificar a los jugadores de una manera algo más metódica. Ese día, el tenis del mundo se reunirá en el Waldorf Astoria de Nueva York. Están invitados los 25 “números 1” de la historia. Vilas está invitado pero como “extop ten”.
Es quizás injusto pero en este deporte solo se gana y se pierde. Se suman puntos de enero a diciembre. Y entre esos números 1 invitados a la celebración está el australiano Patrick Rafter, en la cima durante una sola semana de 1999. También el español Carlos Moyá, número 1 en marzo del mismo año, en dos semanas consecutivas. Y el “Chino” Ríos, en la cúspide durante 6 semanas de 1998 sin haber ganado nunca un Grand Slam.
La ATP le negó a Vilas la posibilidad de recalcular los puntajes con el sistema actual y está bien. En 1977 el sistema vigente era otro (promedios) y todos los jugadores aceptaron integrarse al circuito bajo esas reglas de juego. Vilas hubiera sido número 1 con la manera actual de contabilizar los puntos. Pero esa es otra historia.
Sin embargo, hay detalles que no cierran y es ahí cuando el negocio y los patrocinadores del tenis durante aquellos años meten la cola. Entre 1973 y 1978 el ranking se publicaba al menos dos veces al año, generalmente en marzo y en septiembre, después del Us Open. Sugestivamente, en 1977 el ranking completo fue difundido el 30 de agosto de ese año, un día antes de comenzar el Us Open, con Vilas en el 4° lugar.
El argentino ganó ese último Grand Slam del año (venciendo a Connors en la final) y después triunfó en París, Teherán, Bogotá, Santiago, Buenos Aires y Johannesburgo. La clasificación, sin embargo, recién se publicó el 31 de diciembre de 1977, con Connors aún como número 1 y con el argentino en el segundo puesto. Vilas ganó Australia a comienzos de 1978 (primer Grand Slam de la temporada) pero del ranking no hubo noticias hasta el 12 de julio de ese año, sin alteraciones en los dos primeros puestos.
Aquellos que defienden la permanencia de Connors en el primer lugar indican que las victorias del norteamericano durante los torneos que jugó fueron ante top ten. Ese detalle no es menor. Una victoria ante los mejores implicaba puntos en calidad de “bonus” que se sumaban de manera directa, sin dividir por la cantidad de torneos. Y Connors sumó más puntos “bonus” que Vilas.

Sumar los puntos que no se tuvieron en cuenta
Entonces, el sistema vigente en 1977 mantuvo a Connors con el 1 durante todo ese año. La empresa norteamericana difundió el ranking cuando quiso, pero ya es tarde para el pataleo. La esperanza de Vilas de ser reconocido como número 1 está hoy en manos de Eduardo Puppo, un reconocido periodista y estadista en este deporte.
“Se tomaron torneos que eran exhibiciones y se sumaron puntos que no correspondían. Las fallas están a la vista y la ATP debe considerarlas. No digo que Vilas vaya a ser número 1. El resultado será bueno o malo, no lo sé, pero es evidente que está mal. Hay una duda y voy por su respuesta. Si la encuentro y ayuda a que la historia se ajuste, bien; de lo contrario, habré perdido tres años en un trabajo en vano. Lo peor es dejar todo como está cuando hay sospechas” sostuvo Puppo al ser consultado por distintos medios durante la última semana.
Puppo precisa sus interrogantes: “La ATP le divide a Connors por 15 sus 897 puntos pero le toma como oficiales 22 torneos. ¿Divide por 15 pero jugó 22? Entonces, tenemos que deducir nosotros cuál fue el criterio. De esos 22, en realidad 5 no fueron puntables (con draw de 4 y 8 jugadores). Le quedan 17, y le sacamos el Masters, que tampoco daba puntos. Con esa simple cuenta, ya está dividiendo por 16, en ese caso, le baja el average (promedio)”.
El trabajo del periodista será fundamental para dar luz en esta vieja disputa. Puppo cuenta a su favor que la ATP ya le dio la razón y modificó puntajes en función de pruebas que presentó en los últimos años. Más allá de la disputa formal y de los cuestionamientos que en su momento recibió el sistema, la revista “World Tennis”, la más prestigiosa en su momento, y su tapa de finales de 1977 no deja lugar a dudas. Vilas fue el 1 aquel año. Ahora, falta que el sistema le de la chapa que le falta.