Cumbre UCR: Mestre pidió lucidez (digiere a Aguad); rebeldía de R4



Por Alejandro Moreno

2013-05-27BYNLos principales dirigentes de la UCR, y otros que no corresponden a esa categoría pero que retan a Oscar Aguad con medirlo en las PASO, animaron ayer una reunión por momentos tensa para dar inicio al protocolo partidario interno. Algunas conclusiones de la cumbre realizada en la sede del Ente de Intendentes: 1) Ramón Mestre necesita que la UCR gane; 2) Oscar Aguad es el que más chances ofrece y Mestre lo digerirá; 3) La mayor resistencia proviene del sur, con Miguel Abella apadrinado por Juan Jure; 4) El resto objeta formalismos surgidos de la Carta Orgánica, pero terminará acordando con una propuesta aceptable, porque no cuenta con poder de fuego para ir a una interna y, además, aceptar las consecuencias.
Ramón Mestre recordó a sus contertulios que las encuestas conocidas le asignan al radicalismo muchas posibilidades de ganar la elección de diputados nacionales. La división del peronismo y la disminución del juecismo colorean los números a favor de la UCR. “Hay que aprovechar la oportunidad”, les dijo, palabras más o menos, en el mismo sentido que lo hizo días atrás en declaraciones a una radio.
Aunque es el momento de zigzaguear y de evitar las definiciones contundentes, quedó en claro que el candidato de Mestre es Aguad, porque las encuestas miden al actual diputado nacional como el favorito de la UCR.
Mestre quiere celebrar la victoria del radicalismo en octubre porque una derrota, en especial en la ciudad de Córdoba, sería leída por sus enemigos como una tacha a su gestión en el Palacio 6 de Julio. Ganar, en cambio, lo fortalecerá para ir por la reelección en 2015 o, aunque él descarte esta opción, para lanzarse al siguiente escalón político: El Panal.
Lo escucharon dos que afirman querer encabezar la lista: el riocuartense Miguel Abella, y el capitalino Antonio Hernández. Otro que reclama ese lugar, Dante Rossi, estuvo representado por el líder del alfonsinismo (de Raúl) Carlos Becerra. Y por Heriberto Martínez concurrió Mario Negri, el jefe de Alternativa y Renovación.
También participó Aguad, el principal aludido, Miguel Nicolás, quien reclama el “cupo nicolacista” en el tercer lugar de la lista, y el ex gobernador Eduardo Angeloz. Finalmente, completaron el grupo los intendentes Hugo Romero (Villa de Soto), Daniel Arzani (Malvinas Argentinas) y Gerardo Bellocq (La Cautiva), el trío designado por Mestre para acercar posiciones entre los diferentes núcleos internos.
Hubo más pocillos de café ayer que platos en la cena del 4 de febrero, evento aquél cuyo organizador, el presidente del Comité Central, Alberto Giménez, fue sin embargo uno de los grandes ausentes en la sede del Ente.
Giménez tuvo aspiraciones de ser el número uno (o tres) de la lista radical, pero ya las habría perdido, y quizás sea cierto que fue el propio Mestre el que le advirtió que su cargo partidario lo obligaba a sacrificarse por la unidad.
El otro faltazo lo dio el intendente de Río Cuarto, Juan Jure, argumentando complicaciones de gestión, aunque no todos le creyeron. Sumó al escepticismo de los correligionarios que Jure sostenga enfáticamente la candidatura de Abella para competir en las PASO contra Aguad, y que en los últimos días haya reconocido, por el camino de no descartar, que tiene pretensiones de competir por la gobernación dentro de dos años. Pero, además, la actitud de Abella colaboró para interpretar que la mayor rudeza viene del sur.
En la UCR cordobesa los riocuartenses son una especie distinta. Suelen manifestar su independencia de criterio de las decisiones capitalinas con un énfasis que no tienen los radicales de otros departamentos.
Ayer, Abella volvió a reclamar más protagonismo para Río Cuarto. Al cruce le salió un vecino suyo, el cautivense Bellocq, quien le recordó que esa ciudad ha sido reconocida, incluso con la presidencia del bloque de legisladores que ocupa Eduardo Yuni.
Aguad tiene las mejores encuestas, pero su punto flaco es que la Carta Orgánica provincial niega una segunda reelección en cargos legislativos (y él es diputado desde 2005). Hay argumentos a favor de Aguad que sostienen que se aplica la Carta Orgánica nacional cuando es una elección de miembros del Congreso (jurisprudencia Mario Rey vs. Ramón Mestre en 2009), o (más débil) que se trata de la primera reelección porque en 2005 fue candidato de una alianza (UCR más PS en la olvidable Epec, Encuentro Para el Cambio).
Pero lo serio es que la Carta Orgánica provincial tiene efectivamente esa prohibición, y el conflicto de legislaciones partidarias, si debe resolverse en la Justicia Electoral, perjudicaría las chances del radicalismo, que quedaría envuelto en un sainete inapropiado.
En la reunión de ayer se barajaron soluciones, como que el Congreso suspenda el artículo, y si hay poco tiempo, que lo resuelva la Mesa ad referéndum del Congreso (en el latín radical ad referéndum significa “hasta que sea un hecho consumado”).
El próximo lunes habrá una nueva reunión. Corren siete días para ablandar al radicalismo de Río Cuarto.