Sin subsidios se duplicaría la obra pública



Por Gabriela Origlia

p10En 2012 el Gobierno Nacional destinó cerca de $153 mil millones a subsidios (6,8% del PIB), de los que casi $100 mil millones fueron a empresas y el resto a subsidios a familias. Los primeros se concentran en los sectores energía y transporte ($55 y $32 mil millones, respectivamente). En seis años las ayudas a empresas se llevaron 1,3 veces los recursos destinados directa e indirectamente a obras públicas. Es decir, sin esos subsidios se podría haber duplicado la obra pública.
Los datos se desprenden de un informe del Ieral de la Fundación Mediterránea.
En términos netos, los 4,4 puntos del PIB que fueron a subsidios a empresas se financiaron indirectamente con los 5,1 puntos del PIB de asistencia del Central al Tesoro. “La decisión de subsidiar tarifas de energía, transporte y otros, como mecanismo indirecto para mejorar los ingresos familiares, se compensó en los hechos en alguna proporción con el cobro del impuesto inflacionario sobre los mismos presupuestos familiares, generado la asistencia del Central al Tesoro”, dice el reporte.
En ese marco, señala que la posibilidad de disminuir la inflación a mediano plazo estará fuertemente ligada a la decisión de bajar el déficit fiscal y a la disminución de los subsidios a empresas. Los autores del trabajo apuntan que, si se da ese paso, “será posible “disminuir drásticamente” la asistencia del Central al Tesoro.
El problema es que el recorte de subsidios avivaría las subas de precios a través de los ajustes de tarifas. Un dilema no menor para el gobierno: bajar la inflación a mediano plazo con tarifas que deberían ajustarse por arriba de los precios por un período de tiempo. Con el tipo de cambio se plantea un problema similar, advierte el Ieral.
Los datos revelan que, en buena medida, los mayores gastos en subsidios en la última década vinieron a compensar el menor peso de los servicios de deuda. En el período 2005-2012 la suma de ambos conceptos se mantuvo cercana a 10 puntos del PIB, pero los subsidios pasaron del 6,5% al 47,7% de esa cifra.Las sumas en conjunto resultan ahora mayores a las existentes en buena parte de la década de los 90.

Energía en rojo
El problema energético fue derivando en crecientes importaciones de gas y combustibles líquidos, al punto que en 2011 y 2012 se importaron en promedio U$S 9.340 millones, 2,6 veces más que el promedio 2007-2010 y 6,5 veces superior a la media 2004-2006. En los últimos años cambió el signo de la balanza comercial energética, desde un superávit de U$S 6.081 millones en 2006 a un rojo de alrededor de U$S 2.700 millones el año pasado.
Durante la crisis que concluyó en 2002 las importaciones de combustibles cayeron y las exportaciones siguieron creciendo (al existir mayor saldo exportable). El periodo siguiente, de fuerte crecimiento de la economía, no fue acompañado con la producción interna de combustibles, de allí el desplome constante en las exportaciones y el crecimiento exponencial de las compras. Hay que recordar que se están comparando cantidades físicas (el efecto precio, importante en los últimos años, se observa en el gráfico subsiguiente) y se destaca la alta elasticidad de las importaciones de energía al crecimiento del PIB. “Así, si en 2013 la economía crece a una tasa elevada, las energías a importar se incrementarán considerablemente respecto a 2012, y ante el amesetamiento en las ventas al exterior, se deterioraría adicionalmente el saldo comercial de la balanza energetica”, consigna el informe.